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Fotografía número dos

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El fondo azul evoca las interminables filas, los vendedores con kimono blanco y las cabinas con fondos intercambiables. La inocencia que navega los ojos del niño sugiere que el retratado tiene a lo sumo doce años. El papel maltratado evidencia el contundente paso de los años.

La foto acecha el fondo de uno de los dos cajones de la mesa de noche. Sus vecinos son un encendedor anaranjado con la mitad del combustible, dos cigarrillos sin filtro que esperan en una cajetilla custodiada por la mirada hosca de un nativo norteamericano y una caja de fósforos regentada por la risa irónica del señor de las tinieblas.

A las doce de la noche el ruido de pasos vacilantes resuena en la oquedad del silencio. El tintineo de las llaves señala que las manos ebrias de cigarrillo y de copas sucias no están en sus cabales. Después de dos patadas a la puerta las llaves entran en la chapa; giran con dificultad hasta que el pestillo cede. La puerta, al abrirse, da paso a un hombre que cruza las tinieblas de la embriaguez. Da dos pasos inciertos; lanza la botella de tequila sobre la cama y enciende la luz. Saca del primer cajón de la mesa de noche la cajetilla arrugada de cigarrillos; extrae un cigarrillo; saca la caja de fósforos y enciende el cigarrillo con el único miembro de testa bermeja que queda en la caja. Siente el humo aletear en los bordes del alma. Se sienta en la cama. Saca la fotografía ajada que lo acompaña en las noches de melancolía. Suspira. Desde el abismo del pasado los ojos del niño le piden explicaciones. No responde a la petición. Toma la botella de tequila; acerca el pico de la botella a la boca al tiempo que la empina hasta que el brebaje desciende por su garganta…

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Fotografía número uno

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Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.

(Jaime Gil de Biedma)

 

En el margen derecho un fregadero de cemento vacila sobre una roca; más adelante está la jaula que encarcelaba copetones desplegando el milenario ardid del pan y la cabuya que desenganchaba la puerta de la mazmorra; en el fondo múltiples plantas suspendidas en la eternidad de la tarde plomiza; en el centro del cuadro un niño con actitud de bacán sesentero con escapulario a la vista y barriga cervecera (la sonrisa y la mirada extraviada auguran inclinación a la concupiscencia y al libertinaje); al futuro calavera lo acompaña una niña que concita simpatía…  

En la lobreguez de las noches capitalinas la foto navega por el delgado hilo de agua creado por la llovizna que cubre la ciudad. A dos metros de la espontánea barca el brazo de un indigente tantea el agua en busca de la fotografía que huyó de su mirada melancólica segundos antes.

A doce kilómetros del pordiosero una mujer contempla la calle húmeda con lágrimas en los ojos evocando los atardeceres grises en los que el tiempo se detenía a oír el canto de tres copetones encarcelados en un calabozo de alambre y a ver el alegre retozo de dos inocentes niños
 

 

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Historias de peleas y borracheras

Anoche visité a mi amiga cumpleañera. Estaba, como era de esperarse, abatida por las dolencias vesiculares. Después de una docena de pastillas de Winadol y media docena de cápsulas de Ranitidina el dolor se transformó en una alegría soporífera más cercana a la traba que al bienestar. El semblante bilioso dio paso a una cara violácea que hizo juego con el saco que le regaló la hermana menor.

Una hora después que arribe llegaron dos amigos entrañables de ella: una doctora y un invidente. Una vez se sirvieron las viandas y las bebidas alternamos la ingesta y la bebeta con una animada conversación conducida por Jota, el amigo invidente. Este hombre, con la chispa propia de los genios, narró historias que concitaron las carcajadas durante el convite. Gracias a que una de ellas me pareció interesante la reproduzco en este lugar con el permiso, ¡por supuesto!, del autor.

Me invitaron a una rumba en un bar de chapinero. Llegué media hora antes de lo previsto por lo que me senté a tomarme una cerveza y a hablar con la de la muchacha que atendía la barra. A la tercera cerveza llegaron mis amigos. Cuando nos reunimos todos hicimos una vaca y compramos aguardiente. Después de dos botellas de aguardiente yo estaba lo suficientemente borracho para animarme a bailar el chirrispimpum que sonó toda la noche. A los diez minutos de estar bailando empecé a moverme más enérgicamente; la euforia subió hasta el momento en el que le pegue a una muchacha. Ella, me insultó en medio del ruido. No le di importancia y seguí bailando. A los dos minutos se acercó el novio y me empujó violentamente. Como yo ya estaba entrado en tragos me envalentoné y lance un puño fuerte a la oscuridad infinita con tan mala suerte que le pegue en la teta de una muchacha que se atravesó. Pocos segundos después ya había dos tipos que me empujaban y me decían groserías. Mis amigos, al ver el infame espectáculo, se acercaron a defenderme. En medio del bullicio apareció un tipo al que imaginé invidente como yo porque empezó a lanzar patadas y puños sin control. Alguien seguramente fue a decirles a los celadores que había dos ciegos locos lanzando patadas y puños a la multitud porque dos segundos después estábamos afuera el loco que lanzaba patadas como si estuviera ciego y el ciego que lanzaba puños como si estuviera loco.

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Historias y celebraciones

Estoy bastante alegre. Hoy, hace justamente dos meses, este blog nació al mundo; hoy, asimismo, han transitado por este lugar más de dos mil personas (bueno, no sé si dos mil seres humanos, pero sí sé que han entrado más de dos mil veces).

La historia de este blog quedó inconclusa en un post anterior. En él aludí a un blog preliminar y al nacimiento del nombre de este blog. En virtud a la fecha tan especial escribiré la historia completa del blog. 

Todo inició con una foto perdida en un grupo de Facebook. La imagen en sí misma no era importante, lo relevante era la frase que la acompañaba: era brillante y atractiva. Quise saber más del señor que la había colgado. Piqué en su nombre y hallé en su perfil un grupo interesante de fotografías acompañadas de frases igual de ingeniosas a la que había puesto en el grupo. En una de ellas aparecía un link con una frase que invitaba a leerlo para comprender más sobre el personaje de la instantánea. Piqué en ella y abrió un blog. Después de leer casi todos los post me antoje de escribir un blog (lo sé, suena ridículo, pero así sucedió). Recordé que había abierto dos blogs años atrás y que los había abandonado a causa del ocio y de una que otra obligación. Usando la plantilla y la dirección de uno de ellos (de Palabras al Viento) monté lo que supuse sería otro proyecto de dos semanas. En el blog recién fundado escribí un post rarísimo y malísimo sobre el noviazgo. El martes escribí un post sobre mi generación. Las piezas continuaron encajando hasta que el domingo de esa semana decidí abrir una cuenta en WordPress para ver las plantillas de este lugar. Una de ellas me pareció la indicada para el blog. Trasladé todos mis post para este lugar; pensé en el título y luego busqué una imagen que encarnara el epígrafe y quizás la filosofía, si acaso cabe esa palabra en este blog. Ahora, si bien él salió el domingo 10 de febrero por la noche al público, esté aparece con fecha once ya que WordPress cambia de día a las siete de la noche.

Hoy, sesenta días después, el contador dice que tengo dos mil cuarenta y cinco visitas. El día más visitado fue el ocho de abril con ciento cincuenta y seis visitas; El post más visto es “sexo en los parques” con sesenta y dos entradas, seguido muy de cerca por “Soñando despierto”, canción del insuperable Héctor Lavoe; se han escrito ochenta y cuatro post (incluyendo este) que reúnen ciento cuarenta y dos tags. 

La última semana tuve la grata sorpresa de tener una votación notable en el concurso “Blogobundos” ocupando, incluso, el primer puesto en varias oportunidades. Más grato, aún, ha sido el que los blogueros hayan votado por mí en la categoría “Mejor Blog”. Para serles sincero jamás esperé que la comunidad bloguera me diera tan alto homenaje.

Quisiera agradecerles a ustedes, los amables y pacientes lectores, por visitar mi blog a diario (¿?); a quienes ha opinado les agradezco de corazón sus comentarios; no saben cuán feliz me pongo cuando veo las notas al final de los post. Quiero agradecerle, asimismo, a los señores horwendil amlteh y Mersault por sus votos.

Si alguien tiene alguna pregunta sobre mí o sobre el blog puede hacerla con toda confianza que acá se le responderá. Si alguien quiere, igualmente, sugerir algún tema puede hacerlo sin problemas. Si alguno de ustedes quiere, para finalizar, contarnos cómo llegó al blog o cómo le parece, se le agradecerá en el corazón.

(Pensaba dejarlos con Celebration, de Kool and the Gang, pero la nueva versión de WordPress no me ha dejado subir videos ni música; cuando sepa cómo subirlos les prometo que les agrego el video; por ahora veánlo acá).

 

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