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Final, Final… no va más…

Este es el final de una etapa que duró muchísimo más de lo que imaginé aquella noche que inicié la aventura de escribir en un blog. De los mil visitantes que suponía que llegarían a curiosear por estos predios, llegué a poco menos de 255.000 visitas en los 65 meses en los que estuve aferrado a esta bitácora. De igual manera, de los 10 post que creí que publicaría antes de desfallecer en mi intento de ser bloguero, llegue a 521 (incluyendo el actual), siendo esta cifra el acervo total de este sitio. Vale decir que una parte de este patrimonio fue quien nutrió la antología publicada en Tampa, Florida, gracias a la amable invitación hecha por el Dr Oxel Portilla, Editor de Portilla Foundation (y que aprovecho para invitarlos una vez más a comprarla en Amazon).

Como ven son miles las razones por las que me siento agradecido con este lugar que a riesgo de sonar cursi, fue el hogar de mis desvelos, voz cuando no quise o no pude hablar, manos cuando necesité acariciar a través de la distancia, sonrisa y coqueteo con ese destino que muchas veces fue esquivo.

A partir de ahora iniciaré una nueva etapa en mi vida de bloguero y escritor en ciernes ya que desde ahora estaré publicando en Tejiendo Naufragios, blog que pertenecerá a la comunidad de El Espectador. Allá continuaré con el ejercicio narrativo y reflexivo que llevaba en este lugar, con los mismos objetivos azarosos y con el mismo amor con el que trabajé en cada texto que subí a Con Vocación de Espina. Por ello están cordialmente invitados para que me visiten allá, comenten las entradas y se nutran de la diversidad de enfoques y temas de la comunidad.

No puedo irme sin antes agradecer su sincera y grata compañía, los comentarios que dejaron diseminados a lo largo y ancho de la bitácora, los correos y palabras emocionadas que siempre me dieron razones para creer en el poder de la palabra.

Como siempre les envío un abrazo desde la fría Bogotá y reitero la invitación para que visiten Tejiendo Naufragios, su nueva casa.

¡Gracias por su paciencia!

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500

500(Fuente de la Imagen)

En el 500 A.C. murió Zu Chongzhi, matemático de la dinastía Liu Song que tuvo la mejor aproximación de Pi a lo largo de nueve siglos (355/113). Este mismo año la escuela pitagórica comenzó su expansión y nació Anáxagoras en Clazomene, territorio de la actual Turquía (este filósofo introdujo el concepto de Nous, mente, como origen del universo y causa de la existencia). Ray Harroum ganó en 1911 el primer torneo de las 500 millas de Indianápolis gracias a que inventó el espejo retrovisor. Eddie Cheever, ya que hablamos de esta competencia, tiene el record de la vuelta más veloz en esta competencia, alcanzando en 1996 la infartante velocidad de 379,889 kilómetros por hora. En el 500 D.C ocurrió la batalla de Monte Badon (Badon Hill, en inglés), en quien las fuerzas romano-britanas detuvieron la avanzada anglosajona. Un texto del siglo IX (Brittonum) atribuyó el éxito de la batalla a la intervención del mítico Rey Arturo. “Programa 500 días”, fue el nombre que recibió el proyecto lanzado en La Unión Soviética en agosto de 1990 (en pleno proceso de la perestroika) para superar la crisis económica mediante la transición hacia una economía de mercado. El proyecto TOP500 es el ranking de las 500 súper computadoras más poderosas del mundo. Dicho conteo recopila información de Hans Meuer, Universidad de Mannheim (Alemania); Jack Dongarra, Universidad de Tennessee (Knoxville); Erich Strohmaier, NERSC/Lawrence Berkeley National Laboratory; Horst Simon, NERSC/Lawrence Berkeley National Laboratory. El 11 de agosto de 1929 Babe Ruth completó 500 jonrones jugando con los New York Yankees (equipo en el que militó durante catorce jornadas). A comienzos de noviembre de 2012 IBM logró simular 500 mil millones de neuronas y 100 billones de sinapsis. Para lograrlo usó el superordenador más grande del mundo (Sequoia), quien consta de 96 armarios de un millón y medio de núcleos y 1.5 petabytes de memoria. Aquemini de Outkast es considerado el álbum número 500, de los 500 mejores álbumes de todos los tiempos. La revista Rolling Stones para llegar a este resultado acopió los votos de 273 músicos, críticos y figuras de la industria musical (quienes emitieron por separado una lista de 50 álbumes). El primer álbum de este mismo conteo es, en criterio de esta publicación, Like a Rolling Stone, de Bob Dylan. John Christopher “Chris” Cassidy fue el astronauta número 500 en salir al espacio. Esta misión la alcanzó el 15 de julio de 2009 en cumplimiento de la misión STS-127 que fue asignada al trasbordador Endeavour. Estudios demuestran que la mitad de los europeos nunca han visto o tenido un billete de 500 euros en sus manos. Otros estudios indican que un europeo promedio consume anualmente cerca de 500 gramos de fragmentos de insectos a través de mermelada de fresa, pan y otros alimentos procesados. 500 son los post que he publicado en este blog que hoy cumple cinco años (la centésima parte de cinco centurias) y 500 son, a su vez y para finalizar, las palabras que componen el presente artículo.

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Cuarto anuncio

Debo aclarar, frente a la catarata de preguntas ocasionadas por el anuncio anterior, que es un libro impreso el que se encuentra en Amazon y que, por ahora, no hay versiones para descargar ni hay manera de conseguirlo en librerías.

La idea, para ser franco, es lograr “visibilidad” en la red para que las librerías sepan, al buscarlo en la internet, que existe un libro titulado Con Vocación de Espina.

Ahora, si tienes curiosidad sobre el texto, pica acá para que puedas descargar un fragmento de él y tengas, de ese modo, la posibilidad de conocer algunos pasajes y poder imaginar cómo se verá impreso. No sobra decir que la selección fue aleatoria en cuanto categoría y textos dentro de cada una de ellas (espero sinceramente que te guste y, por esa vía, te persuada de comprar el libro).

Recuerda, para finalizar, que puedes encontrar el libro en Amazon.com y en Amazon.es.

Gracias por apoyar esta noble causa.

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Tercer Anuncio

Señora, señores, lectoras y lectores de todos los recodos de este hermoso y conflictivo planeta. A continuación les dejo la exhortación que quedó en la contraportada del texto que está en circulación… sí señora, sí señor, como lo oye: ya se encuentra el libro en Amazon donde, si está interesada(o), que sé que lo está, lo podrá hallar tecleando el título en el buscador de libros. Es más, acá le dejo el link para evitarle cualquier molestia ocasionada por la agitación que pueda generar la búsqueda.

Muchísimas gracias por el apoyo y por la compra 🙂

Si eres de las personas que les causa curiosidad las profundidades de los hombres o mujeres que, al igual que tú, se alegran con la puesta de sol, se enamoran sin restricciones o les duele la indolencia con la que viven sus semejantes y quien, quizás, se cuenta entre las personas que les atrae el lento cabeceo de las begonias, la dulce caricia de la brisa de las seis de la mañana o el aleteo de una duda al margen de las tinieblas de las doce de la noche, poco después de entregarse al arqueo de pesares y alegrías. Si lo eres, decía, te atraerá el libro que acaba de publicarse quien contiene las especulaciones de un hombre que, al igual que tú, cuenta y calcula los sucesos del día, se solaza contemplando los granos de polvo en su lento ascenso por los rayos de sol que penetran por las rendijas de los días, canta en la ducha y le sonríe a la señora que encuentra todas las mañanas en el bus que lo lleva a esa vida que le trae más interrogantes que respuestas. Encontrarás, además, sus fantasías bosquejadas en las decenas de historias que emergen de cualquier rincón del libro sin saber si son enteramente ficticias o tienen raíces en sus vivencias que, por lo que refiere en la primera parte, han sido lo suficientemente anárquicas y desordenadas como para suponer que le pertenecen.

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Segundo anuncio

(Fuente de la Imagen)

Amada lectora, paciente lector, visitante que el viento de la internet ha traído a esta bitácora, es un gusto, ¡qué digo gusto!, es un orgullo anunciarte que terminé, después de dos largas semanas, el borrador del libro.

Te invito, por tanto y como preludio a este, a que leas el prólogo y me des tu opinión por los conductos que ya conoces (diegoninho@gmail.com o https://www.facebook.com/diegoninho).

Gracias por el apoyo.

Vienes caminando por la calle que cubre una sombra que crece vertiginosamente. Una llovizna imprevista o el empuje de la curiosidad te llevan a una librería que te aguarda aferrada al crepúsculo. Lees y relees títulos, autores, géneros hasta llegar a un libro de un autor tan desconocido como el título pero en quien hay algo en la asociación de palabras que te impulsa a desenterrarlo del estante en el que lleva minutos acechando tu mano. Le miras el lomo, la carátula, lo abres en la tercera página en la que aparece este texto que te lleva a la librería, al estante y a la ciudad en la que estás en este preciso instante pero esta vez desde los abismos de la imaginación de un individuo que tiene, al igual que tú, al igual que todos los seres humanos, todos los elementos de un personaje de novela y quien está navegando por los compases del Claro de Luna de Beethoven. Te sientes, en consecuencia, atraído por casualidades que quizás nos sean tal cosa sino líneas trazadas desde el comienzo de los tiempos por la mano de algún dios juguetón…

O quizás no te acerques por aceras o calles sino que te aproximes por los azares de un buscador. Miles de nombres corren, en consecuencia, por tus ojos a la velocidad que le imprime el dedo a la rueda del mouse. Te detienes en algunos autores famosos, o en textos desconocidos; contemplas portadas y sinopsis en busca de aquel compañero que quieres tener al margen de la cama, faro y guía en las noches de insomnio o compañero de viaje, quizás acertado y prudente consejero. Llegas, de pronto, a un libro que es igual a millones salvo porque él, en este lugar y circunstancia, acaba de nombrarte, robando, de ese modo, una sonrisa cómplice y toda tu atención…

Sea como sea, acá estamos, apreciada lectora, querido lector. Solos tú y yo. Es hora, por tanto, que te hable de lo que sigue, de lo que está más allá de estas palabras que buscan animarte, acaso por pertenecer al prólogo, a que leas el libro de tapa a tapa, de comienzo a fin, sin dar tregua a las reflexiones o, tal vez, dando espacio a las pausas necesarias para digerir alguna frase, algún callejón que te lleve a tu niñez, a un amor esquivo o a un naufragio de recuerdos.

Lo primero que debo decir de este libro es que es el resultado de cincuenta y tres meses de publicaciones en el blog que lleva el mismo título de este trabajo. En ese periodo de tiempo publiqué cuatrocientas sesenta y tres post, como se denominan en la jerga bloguera, de quienes seleccione noventa y dos que fueron discriminados en siete categorías. El criterio con el que elegí dichas categorías, arbitrario como toda discriminación, se ajustó a la evolución del blog: inició como un espacio para la reflexión y la divulgación, por llamarlo de alguna manera, de evocaciones y aspectos de mi vida. Este concepto, sin embargo, fue fluctuando hasta la irrupción de A más de mil kilómetros de ti , la primera blogonovela de la bitácora. A partir de ese instante el blog empezó a dar un giro hacia relatos e historias hasta arribar al veintidós de abril de dos mil nueve, día de la publicación del primer capítulo de Hablando Solo . Desde ese día Con Vocación de Espina se transformó en un lugar, con honrosas y bellas excepciones, para narraciones que giran en torno a temas de Amor-Desamor, Saudade, Epístolas y una especie de microrrelatos denominados Mínimas, acaso en oposición a las máximas que enseñan y educan.

Ahora bien, la distribución de los textos, a lo largo de cada categoría, es cronológica. Esta inicia, por tanto, en febrero de dos mi ocho (mes y año en el que se inauguró la bitácora), y terminan, en algunos casos, con textos de esta semana. El objeto de este trayecto es que tú, querido lector, tú, impaciente lectora, viajes por la evolución o retroceso, según tu criterio y gusto, de los textos en la misma dirección que viaja el torrente de este río caudaloso y escandaloso que algunos llaman Tiempo y otros tantos denominan, sin entrar en honduras técnicas, Vida.

Pasó, hechas las anotaciones (in)necesarias para comprender el criterio y las razones que tomé para que el libro tenga esta forma y orden, a la última oferta. Si mis palabras, amable lector, querida lectora, te han parecido adecuadas te invito a que te decidas a llevártelo a tu casa para que te acompañe en las noches en las que el sueño se escapa por las rendijas de las tinieblas o para que sea fiel compañero de los días en los que te asalte el tedio. Ahora, si aún no tienes dudas, te exhorto a que abras el libro y te detengas, llevado por los vientos del azar, en alguna página y leas el texto correspondiente. Si no te gusta simplemente lo cierras y lo dejas abandonado a su suerte pero, si sucede lo contrario, llévalo para que sea parte de tus jornadas, de tus noche y días, para que permanezca en los cajones de tu escritorio o alineado con otros textos, aguardando como el fiel amigo que espera en algún recodo de tu vida.

Muchas gracias por tu paciencia

Diego Niño

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Primer anuncio

(Fuente de la Imagen)

No se debe suponer que cambiar de opinión es una actividad exclusiva de políticos o gobernantes. Mudar de criterio es, en mi sentir, la característica más frecuente en la especie humana. Piensen, sin acaso no los persuade esta premisa, que aprender es el continuo y prolongado ejercicio de edificar por vía de la reelaboración o eliminación de pre-conceptos que no es otra cosa que retractarse, adicionar y/o sustraer. Ahora, gracias a que, como reza el adagio popular, todos los días se aprende, se tiene necesariamente que rectificar, o cambiar de creencias, es una tarea que se hace a diario y, me atrevería agregar, es un trabajo que se ejecuta varias veces cada día.

¿A qué viene, se preguntará usted, esta aclaración? Hago la salvedad gracias a que desde hace un par de años amigos bienintencionados, entusiastas lectores y compañeros de universidad me han sugerido en todos los tonos posibles, incluso amenazándome con el puño cerrado y la mirada ardiente, que debería publicar un libro con una selección de textos de esta bitácora. Me negué a esta posibilidad a lo largo y ancho de los años aduciendo toda suerte de argumentos hasta que la insistente e insobornable vanidad me convenció que ha llegado el momento en el que dicha antología deba ver la luz.

Aprovechando, por tanto, dicha coyuntura, usted, amada lectora, apreciado lector, puede sugerir textos que desee ver publicados en el compendio de marras. Para hacerlo sólo basta que deje el título del escrito en el apartado de comentarios para que yo tome en consideración su propuesta y la responda al correo que queda en dicho lugar (y que nadie más puede ver). Ahora, si es una persona tímida o reservada que prefiere el anonimato puede enviarme la sugerencia a diegoninho@gmail.com o al correo de facebook (mi perfil es https://www.facebook.com/diegoninho). Agradezco, de antemano, su colaboración.

Les prometo, para finalizar, que los mantendré al tanto del avance de la iniciativa.

Va, por ahora, un cordial y efusivo saludo desde la fría Bogotá.

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400

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Un círculo está dividido en 400 grados centesimales. 400 es un Auto Número (también se llama, por alguna razón desconocida, Número Colombiano) en base 10 y, dado que es divisible por su base de diez dígitos, es, asimismo, un Numero de Harshad. 400 fueron los elegidos para sustituir el Boulé (asamblea griega a la que pertenecían 500 ciudadanos mayores de treinta años) que perdió, en el 411 A.C, la Expedición a Sicilia (en esta batalla murieron 40.000 atenienses). El error HTTP 400 se muestra en los casos en los que, por problemas de sintaxis, no se puede cumplir la solicitud hecha por el usuario. 400 eran, en criterio de Ward McAllister, el número de personajes “respetables” de la Ciudad de Nueva York (“If you go out side that number you strike people who are either not at ease in a ballroom or else make other people not at ease”). Atari 400 fue el primer computador personal diseñado para competir contra Apple; de este modelo existían dos tipos: Candy, de bajo costo y Colleen, de alto nivel y capacidad (Colleen era la bellísima secretaria de Atari). 400 era el número de plazas del RMS Olympic, primer Transatlántico de la Serie Olympic, hermano del Titanic y del Gigantic (este último fue rebautizado Britannic gracias al hundimiento del segundo de ellos). La Materia Perdida se encuentra, según un equipo de científicos de la Universidad de California, a 400 millones de años luz. 400 Clubes de 55 Asociaciones de fútbol recibirán de la FIFA parte de las ganancias acumuladas en el Mundial Sudáfrica 2010; los Clubes que recibirán mayores beneficios son: Barcelona con 866.267 USD, Bayern de Munich con 778.667 USD y Chelsea con 762.667 USD (la participación depende del número de futbolistas convocados al certamen y del tiempo en el que cada uno de ellos estuvo en el mundial). 400 era el nombre del tren de pasajeros que unía las ciudades de Chicago con Saint Paul y quien era operado por la Chicago and North Western Railway (así se le denominaba porque cubría en 400 minutos los 400 kilómetros que unen estas ciudades). Alarico decidió, en el 400 D.C, acaso empujado por su avidez, ocupar el norte de Italia para ir, posteriormente, sobre Roma (ciudad que, en efecto, saqueó en agosto del 410). 400 son los post publicados en este blog y 400, como ustedes imaginarán, son las palabras que componen esta entrada.

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Dos años

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Una tarde de enero de 2008 estaba viendo, como acostumbraba hacer en aquellos días, las fotos de un grupo de facebook que acopiaba  instantáneas de la capital colombiana. Había, entre las imágenes, una en la que un señor de bigote hitleriano estaba custodiado por dos niñas; al pie de ella se leía: “1930 y pico. El señor Julio César Olaya Torres posa en el parque de la Independencia con sus dos hijos mayores que por alguna razón están disfrazados de niña. Mi papá es la niña que sostiene el bastón”. Me gustó la asociación entre el humor y la brevedad del escrito. Pique, atendiendo a mi curiosidad, en el nombre que acompañaba la fotografía y encontré, entre los álbumes de este personaje, decenas de textos de igual factura (en ese momento me invadió una oleada de aquella envidia que los cándidos ubican -haciendo caso omiso de la ironía que esta elección entraña- entre las de buena cosecha). En una de las instantánea había, a manera de respuesta, un link que llevaba al post de un blog. Leí entera, gracias a la inercia ociosa, la bitácora que asilaba la entrada. La envidia, al finalizar el examen, transformó un sentimiento noble en la necesidad concreta de escribir un blog de naturaleza parecida (o, eventualmente, igual) al que acababa de leer. Para tal efecto recurrí al sitio que años atrás había servido de escaparate para los poemas que escribí en septiembre de 2006. Anulé todos los versos y reinauguré, bajo un nuevo formato y objetivo, Palabras al Viento.

Días después, el domingo 10 de febrero, decidí trasladarme a WordPress gracias a que consideraba que él ofrecía mejores plantilla que Blogspot (sitio donde se hospedaba Palabras al Viento). El título causó, una vez elegí la plantilla, toda suerte de cavilaciones: aspiraba, en primer término, que fuera sonoro, que sintetizara el propósito y, por último, que conglobara mi amor por la poesía con los anteriores ideales. Después de una larga deliberación recordé, al filo de las doce de la noche, aquellos versos que Carranza tallara en su poema Domingo:

he comprendido cómo una palabra
de la materia azul de la espada
y con aguda vocación de espina
puede estar en la luz como una herida

Trasladé, una vez se estableció el nombre de la bitácora, los post que había colgado en Palabras al Viento. Escribí, para inaugurar la comarca y terminar el tránsito, un post en el que elogiaba las facultades afrodisiacas de la fritanga (este escrito, sea dicho de paso, acompañó una infografía sobre esta comida criolla)…

Y así se fueron hacinando palabras e ideas. El blog que pretendía, en principio, imitar al Juglar del Zipa se transformó, gracias al ejercicio continuado de la escritura, en un paraje que se inclina a la narrativa. Las expectativas fueron, por otra parte, rebasadas con creces: imaginaba que el entusiasmo duraría un mes y que iría decreciendo, en meses posteriores, hasta desaparecer; esperaba, asimismo, que el contador de visitas no rebasaría los 1.000 hits ni que el número de artículo superaría la media centena. Hoy, sin embargo, cumplo 24 meses de actividad; las visitas aventajan las 80.000; he escrito 130.901 palabras (incluyendo las actuales) distribuidas en 360 entradas y he recibido 474 comentarios. Estas cifras se alcanzaron gracias a las personas que manifestaron, mediante correos, comentarios en facebook, apostilla en el blog y acotaciones a viva voz, el interés generado por mis escritos y el contenido de los mismos. A ellos, es decir, a ustedes, les debo, además de una gratitud enorme, la responsabilidad de confinar la esquiva palabra y al arisco razonamiento en cada escrito.

[Elegí, en homenaje a la simetría, celebrar los dos años imitando la conmemoración del Juglar]

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Premio al Esfuerzo

premioesfuerzopersonal

Me gusta levantarme desayunar con chocolate tibio; luego bañarme con agua fría -y la música a todo volumen- y salir para que el sol me caliente lentamente. Este año, además de ese ritual, me senté a leer los comentarios que dejan en el blog para contestarlos. En las noches me encanta, asimismo, sentir el rumor de voces, escribir lo que ellas me dictan y publicarlas en el blog. Esta ha sido la rutina de los últimos diez meses. En los días en los que no puedo cumplirla siento como si estuviera incompleto, como si el sol no hubiera salido de su cajón o la brisa se hubiera quedado guardada en alguna gruta. Trabajar en el blog no es, por tanto, un sacrificio sino un galardón.

Pues bien, el 27 de noviembre Quime me distinguió, para mi asombro, con el Premio al Esfuerzo. Al verlo pensaba en qué podría entenderse por Esfuerzo. Supuse, inicialmente, que el volumen de post y la extensión de los mismos podrían señalar la dedicación que he puesto en este blog. Al reflexionar un instante tuve que aceptar que el caudal de palabras obedece más a la desocupación que al esfuerzo (no es por nada pero soy un verdadero Ocioso). Después pensé que la variedad de temas hablaría del trabajo del blog. Al releer aleatoriamente los escritos me di cuenta que, salvo variantes, casi todos los post tratan del amor. Al borde de la decepción entendí que el premio me era otorgado gracias a que no he abandonado un proyecto a pesar de los parciales, los ensayos y el trabajo. Al llegar a esta conclusión le sonreí a la pantalla y agradecí a Quime el premiar mi desocupación, mi felicidad y, sobre todas las cosas, mi persistencia a disfrutar del extravagante oficio de escribir pendejadas.

El premio tiene, sin embargo, una condición interesante: darlo, a su vez, a otros siete blogueros o a siete blogs (como se quiera ver) por su esfuerzo y dedicación. Estos son mis nominados:

Nina Rancel por la sinceridad de sus escritos (eso, aunque no lo crean, requiere un esfuerzo enorme) y por no abandonar el blog. A Raúl Harper por su capacidad creativa y la admirable energía que lo impulsa a escudriñar en los márgenes de la literatura y de la blogosfera. Manuela Palermo por el compromiso con el castillo y con sus habitantes además de la acertada amalgama de dibujos y escritos (es demasiado complejo ajustar una imagen a un escrito o viceversa). Al señor Pedro por el trabajo en la redacción, el acierto en la elección de los temas y por su sentido del humor. Aunque ya le dieron el premio a la dulce Capitana la nomino de nuevo por la franqueza en los escritos, la calidad de ellos y, ¿cómo negarlo?, por la lealtad a este blog. A Irissheep por el trabajo en la escritura y la acertada elección de los temas musicales con los que cierra cada escrito. Turin por el titánico trabajo de escribir diariamente durante más de tres años.

Quedan, por supuesto, por fuera personas que merecen el premio. A todos los que no nombre en este lugar les pido, de antemano, mis más sinceras disculpas. A Quime agradecerle de nuevo su nominación y a los lectores por impulsarme a continuar (sin su presencie este blog hubiera desaparecido a las dos semanas).

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A la vital A. T. y a la razonable J. P.

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Hoy, con el perdón de los lectores, hablaré a dos mujeres que conocí en el departamento de matemáticas de la Universidad Nacional. La primera de ellas decidió partir a Sostrup, un frío pueblo de Dinamarca, para hacerse monja. La segunda resolvió, en un incomprensible arranque de crueldad, terminar el blog en el que trabajó más de un año. Las acerca, paradójicamente, la distancia con la mayoría de las estudiantes de matemáticas. Las aleja los asideros con los que sostienen su vida: una se hunde en las experiencias y la otra contempla desde las ventanas de un convento la existencia. Las dos, según el resultado de los sondeos, cavan la tierra para encontrar la raíz del amor.

A una de ellas la conocí una tarde de septiembre en el margen izquierdo del departamento de matemáticas. Después que queme accidentalmente una franja de pasto seco al lado de un árbol me dijo: nunca he conocido a alguien que tenga tan mala suerte. Mi primo tiene peor suerte que yo, le contesté; él atribuye su destino a haber nacido un viernes trece. Luego de este prólogo nos vimos ocasionalmente en el departamento (ella, al igual que yo, acostumbra no asistir a más de ocho clases al semestre), además de encontrarnos en algunas reuniones de amigos comunes.

A la segunda la conocí gracias al concurso “Blogobundos”. Contesto uno de los correos masivos de mis contactos de Facebook; en su respuesta me comunicaba que su blog también estaba concursando y me invitaba a visitarlo. Cuando pique en el link me encontré con una bitácora que había recorrido meses atrás. Una tarde la hallé casualmente en la puerta del departamento. Conversamos, al calor de un café, durante una hora sobre nosotros, nuestras vidas, nuestras expectativas, etc. Recuerdo que su lenguaje me pareció muy dinámico y ágil, (avergonzando a las palabras medidas al milímetro que salían perezosas de mi boca).

Ayer, por conducto de Facebook y de la blogosfera me enteré de la aciaga noticia: una estaba en Dinamarca escuchando el murmullo de las oraciones al tiempo que la otra se despedía de la blogosfera con un post breve. Las dos dejan un silencio espeso en el viento y un relente de ausencia en la aurora. Sé que a ninguna de las dos le hable tanto como lo he hecho con otros compañeros o compañeras de matemáticas, pero siempre han tenido un rinconcito en mi corazón a causa de los post concisos de una y de la fragilidad de la otra. Las dos hablaron de la incertidumbre del amor y de las espinas que lo hacen más apetecible; las dos señalaron las huellas que dejaron en la arena del tiempo y la brisa que se empeñaba en borrarlas…

Sean, pues, estas breves palabras un homenaje a la reflexiva J.P. y a la entusiasta A.T.

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Sobre mis lectores

teclado

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Ayer me encontré con Bolaños, un compañero de la universidad. Después de saludarnos y de hacer las preguntas protocolarias me dijo que ha leído el blog y que le gustó lo que encontró. Me preguntaba, además, las razones por las que no publicaba un libro con mis escritos. Luego de agradecerle y hablar un rato con él nos despedimos para continuar con nuestras respectivas obligaciones.

Cuando venía a mi casa pensaba que el objetivo trazado se ha cumplido: busco entretener y eso hago. Dudo que mis escritos sean para un público restringido, especializado, y por ello mismo, estéril. El hecho de recibir elogios y reconocimientos de personas sin profesión alguna, biólogos, matemáticos, abogados, antropólogos, diseñadores gráficos, ingenieros y bachilleres demuestra que el objetivo de llegar z un público amplio se ha cumplido.
Dado el desarrollo tecnológico y el auge de lo que podemos llamar medios alternativos de difusión me parece tonto, por otra parte, tener que suplicarles de rodillas a las editoriales para que publiquen mis escritos. Es tonto por dos razones: porque al publicar no llegarían al público que deseo que lleguen puesto que casi nadie compra libros (menos si estos cuestan más de treinta mil pesos), y si deciden gastar su dinero en comprar libros lo último que harían sería comprar el trabajo de un completo desconocido. En segundo lugar, porque terminaré, a la postre, subordinándome a los requerimientos, necesidades o condiciones de los editores, menoscabando la espontaneidad mis escritos, lo cual es, sobra decirlo, su principal virtud.

No podría asegurar que los demás blogueros tengan las mismas razones para escribir en sus blogs. Habrá, seguramente, blogueros que lo hacen con la esperanza que algún día los lea un editor de las editoriales de renombre y saltar, así, a la fama que supone merece. Pero la mayoría, para nuestra fortuna, escriben en blogs por el sólo impulso de hacerlo, no tienen pretensiones estéticas, o no creen que están revolucionado la escritura…

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Del oficio de escribir blogs

Andrés Ortega es hijo del respetado señor José Ortega Spottorno (famoso, en dosis iguales, por ser el fundador de Alianza Editorial, y por ser hijo del ilustre filósofo José Ortega y Gasset). Es, además, investigador de relaciones internacionales y autor de los libros La fuerza de los pocos (2007), Galaxia Gutenberg. Horizontes cercanos: Guía para un mundo en cambio (2000), Taurus. La razón de Europa (1994), Aguilar. El purgatorio de la OTAN (1986), Ediciones El País.

Pues bien, este señor de mirada escrutadora fue instado por el verbo espeso de Basilio Baltasar para escribir un blog. Después de lo que me imagino una larga deliberación conceptual ($$$) el señor Ortega emprendió la escritura con la entrega con la que todos iniciamos un blog; al cabo de cuatro meses, sin embargo, “escurrió el bulto” por alguna razón que no se toma el trabajo de aclarar. Lo interesante del asunto no es el abandono, o el hecho que alguien que está inmerso en los medios que, a falta de una palabra mejor, llamaremos tradicionales. Lo relevante del asunto es la conclusión del señor Ortega:

“¿Para qué un blog? Para empezar, para comunicar. Lo que sea. Incluyendo, en mi caso, la información y el análisis, ideas, ocurrencias. Los comentarios de los lectores sirven, y entre otras cosas, permiten volver sobre entradas anteriores y corregir algunos de sus errores. Pero el blog es también un lugar de ensayo. De ideas que llevan a otras ideas, de formulaciones, que luego permiten enriquecer textos más largos y más elaborados. Es también un enorme estímulo para la gimnasia mental. Durante todos estos meses ha sido una experiencia muy gratificante, que, me veo llevado a interrumpir, por unos meses, por unos años. Pero ha sido un honor pasar a integrar la comunidad de bloggeros. Espero que la lectura de estos apuntes haya servido de algo a alguien. Escribirlos, desde luego me ha servido mucho a mí, y por ello se lo agdezco (sic) a quien me convenció de probarlo, Basilio Baltasar. Hasta pronto”. [1]

Andrés reconoce que escribir en un blog es un “enorme” entrenamiento mental. Quienes leemos blogs con frecuencia encontramos esfuerzo y sobretodo pasión en cada escrito. Puede que no seamos periodistas, puede, incluso, que no seamos escritores con todas las de la ley; lo que realmente somos, para dolor envidia de muchos, el condimento de la internet.

Hace algunos días pensaba que esa es, justamente, la diferencia entre los blogueros y los periodistas: ellos hacen investigaciones exhaustivas para hallar hechos desconocidos (la mayoría de ellos vergonzosos) de gobernantes o celebridades; nosotros, por contrario, penetramos en la condición humana que palpita bajo las rejas de la fama para resaltarla. En algunos casos ni siquiera nos tomamos el trabajo de indagar sus vidas, preferimos hablar de los recuerdos que nos traen, o los sentimientos que despertó su trabajo en nosotros.

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