Historias de peleas y borracheras

Anoche visité a mi amiga cumpleañera. Estaba, como era de esperarse, abatida por las dolencias vesiculares. Después de una docena de pastillas de Winadol y media docena de cápsulas de Ranitidina el dolor se transformó en una alegría soporífera más cercana a la traba que al bienestar. El semblante bilioso dio paso a una cara violácea que hizo juego con el saco que le regaló la hermana menor.

Una hora después que arribe llegaron dos amigos entrañables de ella: una doctora y un invidente. Una vez se sirvieron las viandas y las bebidas alternamos la ingesta y la bebeta con una animada conversación conducida por Jota, el amigo invidente. Este hombre, con la chispa propia de los genios, narró historias que concitaron las carcajadas durante el convite. Gracias a que una de ellas me pareció interesante la reproduzco en este lugar con el permiso, ¡por supuesto!, del autor.

Me invitaron a una rumba en un bar de chapinero. Llegué media hora antes de lo previsto por lo que me senté a tomarme una cerveza y a hablar con la de la muchacha que atendía la barra. A la tercera cerveza llegaron mis amigos. Cuando nos reunimos todos hicimos una vaca y compramos aguardiente. Después de dos botellas de aguardiente yo estaba lo suficientemente borracho para animarme a bailar el chirrispimpum que sonó toda la noche. A los diez minutos de estar bailando empecé a moverme más enérgicamente; la euforia subió hasta el momento en el que le pegue a una muchacha. Ella, me insultó en medio del ruido. No le di importancia y seguí bailando. A los dos minutos se acercó el novio y me empujó violentamente. Como yo ya estaba entrado en tragos me envalentoné y lance un puño fuerte a la oscuridad infinita con tan mala suerte que le pegue en la teta de una muchacha que se atravesó. Pocos segundos después ya había dos tipos que me empujaban y me decían groserías. Mis amigos, al ver el infame espectáculo, se acercaron a defenderme. En medio del bullicio apareció un tipo al que imaginé invidente como yo porque empezó a lanzar patadas y puños sin control. Alguien seguramente fue a decirles a los celadores que había dos ciegos locos lanzando patadas y puños a la multitud porque dos segundos después estábamos afuera el loco que lanzaba patadas como si estuviera ciego y el ciego que lanzaba puños como si estuviera loco.

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4 comentarios

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4 Respuestas a “Historias de peleas y borracheras

  1. habla de golpes en el estomago eso si exita

  2. Diego Niño

    Tocará preguntarle al autor de la anterior historia (el amigo invidente de mi amiga) si tiene historias de ese tipo. A mí me gustan, contrario a ti, las historias con persecuciones.

    Gracias por la visita y por el comentario.

  3. karoina

    que buena historiaaaaaaaaaaaaaaaaa¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

  4. Diego Niño

    ¡Gracias! 😀

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