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Mínimas (10)

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Pregunta #2

¿Se han preguntado por qué la vida y el amor, al ser tan palmarios en sus intenciones (vivir es -como acredita la realidad- negarle el cuerpo a la muerte, no inclinar la cabeza ante el infortunio, sobrevivir a las peligrosas secuelas de la felicidad y resistir los embates del tiempo; amar es, a su vez, penetrar cuerpos heridos de nostalgia, ventilar soledades con la luz de las palabras y dibujar caminos sobre la espalda que poco después será ajena), y tan frecuentes en la cotidianidad, son esquivos a la artera definición y a la tortuosa teoría?

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Mi vida en cifras

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He vivido 10598 días. He estado 22 años inscrito a algún tipo de institución escolar. He hecho 22 semestres de pregrado (dos de los cuales los hice de noche). He iniciado dos carreras y no he terminado ninguna. He inscrito 75 materias en pregrado de las que he aprobado 43. Me han sacado en pregrado más de 225 notas. Fume 12 años y bebí 10 años. Estuve 3 años vinculado al ejército. Me he enamorado más de cincuenta veces (la mayoría no se ha enterado). Sólo una vez lloré por una mujer. He tenido cuatro novias formalmente (dos de ellas me aventajaban en edad). La policía me ha detenido cuatro veces (dos por estar borracho, una por echar piedra y otra por empujar a un patrullero). Estuve en dos tiroteos. Dos veces me han intentado acuchillar (las dos veces ebrio y a causa de una mujer). Cinco veces me han robado intimidándome con un arma. Me han hospitalizado tres veces: a los 5 años por un ataque de asma; a los 17 por un accidente de tránsito; a los 23 por una crisis convulsiva. Estuve en coma durante veintidós horas. He convulsionado una vez. Me leí tres veces El Mundo Como Voluntad y Representación de Schopenhauer y cuatro veces El amor en los Tiempos del Cólera de García Márquez. Leí el Quijote entre las nueve de la mañana y las once de la mañana del día siguiente (con 8 interrupciones: cinco viajes al baño, una llamada y dos recesos para comer). Leí más de doce novelas de Herman Hesse y todos los libros de Pessoa que estaban en la Biblioteca Luis Ángel Arango en el año 2001. He visitado treinta y nueve bibliotecas. Tengo una hermana menor y más de setenta primos. Nunca he salido del país. He sembrado tres árboles, no he escrito ningún libro y no tengo hijos. Jugué ajedrez doce veces embriagado (todas con mi primo). Tres veces acompañé el alcohol con Bach (una de ellas aluciné por el exceso de alcohol). Cinco veces me emborraché solo. Una vez me tomé 375 c.c. de aguardiente de dos tragos. Dos veces tomé 45 cervezas (las dos ocasiones con mi primo Rodrigo). Ocho veces amanecí en una casa desconocida sin saber cómo llegué a ella. Uno de mis amigos (Nabyl) apareció muerto una madrugada de diciembre. Otro de mis amigos (Diego Patiño) vive en Francia desde hace nueve años. Diego Navarrete (amigo del colegio) ha estado en Francia, en Holanda y creo que en las Guyanas. Una vez me di trompadas con uno de mis amigos (Giovanny). He dado clases de matemáticas (casi todas sus áreas) y de Física (Movimiento Armónico Simple, Electricidad y Magnetismo). He salido dos veces en televisión y he tenido una presentación de teatro callejero…

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¡Ah de la vida!


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Hace siete años decidí renunciar a programar mi vida (quiero decir, proyectarla más allá de una semana). Desde ese momento el tiempo, que antes era un fardo estorboso, se transformó en una suerte de brisa tibia. Los compromisos dejaron de atascarse en la boca del estómago y de sedimentarse en las venas. La vida, en suma, se soltó el cabello y corrió libre por las praderas. Da gusto vela cantar bajo la sombra de los árboles o silbar mientras se baña en los riachuelos. En las noches narra, mientras la escucho sentado en sus piernas, las desventuras que le imponía la desconfianza y luego, cuando el sueño toca mi hombro, me susurra versos de Quevedo o sonetos de Petrarca. Hay días, sin embargo, que amanece melancólica. Su mirada se pierde en los pliegues del pasado, sus palabras se marchitan en el aire y sus pasos se hacen lentos. En esto momentos no dejo que la preocupación me aconseje ya que sé que al siguiente día se levantará frenética, abrirá puertas y ventanas, encenderá las rosas y disolverá las tinieblas del pasado…

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