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Nuevo recuento de mujeres

En vista a la curiosidad incitada por este post me daré la licencia de hacer un paréntesis narrativo para hacer algunas salvedades.

En sexto me gustó una niña bajita de ojos verdes llamada Edith. Ella fue la causante, cinco años después (1996), que una gavilla de ñeros con cuchillos, varillas y cadenas le asestaran una paliza a un compañero de su curso (1103).

En octavo me gustó Ivonne Andrea (Sí Patiño: ella también me gustaba). Creo que todos los alumnos de los “unos” (801, 901, etc.) nos gustó en algún momento la niña de marras. Para asombro de mis amigos este año le dije a Andrea que me gustaba en los lejanos días del bachillerato. No sé qué cara hizo cuando se lo dije porque me confesé en el MSN, pero imagino que abrió los ojos.

En noveno me gustaron las foráneas (las gomelas, Angélica y Paola). Me llamaba la atención, no obstante este gusto por el producto extranjero, Yenny Bastidas. Debo aclarar, para evitar comentarios suspicaces, que la atracción se acercaba más a la curiosidad que a lo que se podría denominar gusto físico o amor.

Décimo, para desgracia de su curiosidad, fue un año perdido en materia amorosa.

En once me gustaba Cielito-mamita-rica. Llegó al colegio ese año (1996) por conducto de su tía, la rectora, a décimo. Al poco tiempo de su llegada se hizo amiga (amiguis) de Carol. Gracias a esa amistad llegó a nuestro círculo de amigos sin ningún problema. Recuerdo que antes de integrarse al grupo nos miraba de forma sospechosa. Después que las confianza estaba afianzada el valiente Diego se lanzó a tantear las praderas de sus miradas. Después de dos invitaciones frustradas a Caliman (o Antifaz, no recuerdo bien) el valiente expedicionario se dio por vencido. El resto de nosotros, al ver el estrepitoso fracaso de su excursión, nos arrugamos y no “patrasiamos”, quedando el proyecto a inconcluso (aún hoy me pregunto si al que miraba con tanto apremio era yo; creo que esa será una pregunta que no hallará respuesta).

A finales del año noventa y siete, después de un largo año en el ejército, me encontré con la dulce Cristina. No sé que ocasionó un repentino (e inesperado) giro anímico en esos días, el caso es que a finales de ese año aquella jovencita cautivó mi arisco corazón (puedo ver los ojos desorbitados de mis compañeros de curso). Este arrebato no duró mucho gracias a que el noventa y ocho trajo nuevos amores y nuevas expectativas.

Cristina cierra, por el momento, las niñas del curso que me atrajeron en algún momento de la vida. Espero, para finalizar, que este escrito haya agotado las preguntas y las aclaraciones sobre este tema (si no lo ha hecho háganmelo saber, por favor).

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Rectificaciones y agradecimientos

Debo una disculpa a aquellos que no nombré en el post “Gratitudes”. En un correo Ever Rodrigo apunta con justicia que “Hay muchos que como yo, leemos los blogs sin necesidad de estar registrados… esos también merecemos un saludo”. Tiene, como acabo de apuntar, la razón.

El primero de ellos es, por supuesto, Ever Rodrigo Rojas. Lo conozco por dos puntas: mi hermana y uno de mis primos. Con mi hermana trabajó en el nunca bien ponderado Muebles Bima. No sé si en este lugar mi hermana acogió la costumbre de trabajar incansablemente; pero sí estoy seguro que en este sitio aprendió a bailar toda la noche y luego vender muebles enguayabada. Pues bien, Ever, pertenece a esta insigne estirpe. En la segunda extremidad está mi primo. No sé bien qué clase de negocios acometieron ellos; el caso es que cada vez que se encuentran se tratan con la familiaridad de los hombres que han delinquido juntos.

Cuando inauguré un grupo en facebook llamado “Grupo Bombril de la Universidad Nacional” nos acercamos gracias a sus experiencias de veterano alumno de la universidad de marras. En Facebook conoció, asimismo, mi blog y ha sido, según anota en el correo ya citado, divulgador del mismo.

Bajo los anteriores antecedentes debo admitir que cometí una deslealtad al no nombrarlo; pido en público mil disculpas.

El segundo que deseo distinguir es Javier Fernández. A este señor lo conocí hace más de quince años en el Colegio Jorge Eliecer Gaitán. Él se ha tomado la molestia de publicitar el blog en la última semana entre compañeros de trabajo, amigos, familiares y extraños. Su labor ha sido, sin lugar a dudas, decisiva en el repunte de las votaciones.

Sé que hay más ayudantes que desde las tinieblas del anonimato han impulsado el blog y a los cuales les debo una humilde recompensa; por ello quisiera nombrarlos en grupos para que no quede ninguno afuera.

Colegio Jorge Eliecer Gaitán

Universidad Nacional De Colombia

Matemáticas – Universidad Nacional de Colombia

300 contactos de Facebook

Miembros de los grupos de Facebook: Grupo Bombril de la Universidad Nacional; Ismael Rivera’s Fan Club; Latinoamérica Alza Siempre tu Voz; Que Viva el Intercambio Regional y Anti Mc-Donalds.

Lectores habituales del blog

Blogueros

Amigos y conocidos de los anteriores.

A todos ustedes miles de agradecimientos.

 

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