Viaje

(Fuente de la Imagen)

Para que me llamara Diego Niño y habitara este palmo de tierra se necesitó la amplitud del planeta y la profundidad de los siglos: miles de vientres fértiles, millones de manos urgentes que cruzaron y descruzaron la resistencia de la incertidumbre, hombres de todos los continentes trenzándose con mujeres de todas las razas amparados por la luz que acompañó el milenario viaje de mis genes por la carne y los huesos, por los siglos y las tragedias. Soy, por tanto, la terca hierba que brota entre las grietas del tiempo y la esperanza, el impertinente despojo que llegó, con el favor de la enloquecida y ciega fuerza del destino, a su cumpleaños número treinta y tres…

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Archivado bajo comentario, desplome de los años, mujeres, narraciones, personal, reflexiones, saudade

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