En busca de…

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Kandy Strauss promete, desde su cuenta de Twitter, que tendrá sexo con el seguidor que el azar determine (imagino que incluye mujeres), si el contador de contactos llega a cincuenta mil. Este fenómeno, que parece marginal, se repite en los perfiles y páginas de fecebook en los que algunas mujeres cambian likes por fotos en las que posan semidesnudas. Ellas suponen que son aceptadas y/o vitoreadas por un ejército de manos con pulgares enhiestos de la misma manera que los norteamericanos, con su empalagoso complejo de superioridad, asumen prestigiosa la salva de aplausos y gritos con los que se reciben a presidentes y actores.

Eso es, justamente, lo que me llama la atención: que existan personas que no sólo sueñan con ser aceptados (que es, en sí mismo, difícil) sino con ser aclamados por la muchedumbre. Quizás, pienso a la velocidad de los dedos, el afán de algunas personas por obtener títulos y bienes materiales (herencia de clara raigambre ibérica) apunte en la misma dirección: buscar que los semejantes sientan el impulso de elevar el pulgar o aplaudir a rabiar demostrando, de esa manera, la admiración que entrañan sus logros.

¿Qué diferencia, en consecuencia, a quien desea progresar del que anhela señorear sobre la masa? Si la respuesta es de cantidad y no de género, es decir, si las dos son empujadas por el mismo motor, pero cada una tiene su propia concentración de vanidad, se tendría que todos buscamos esa aceptación en cada acto que realizamos. ¡Vaya panorama macabro el que promete esta hipótesis! Quiero creer que existimos y obramos en busca de nuestro bienestar y felicidad sin que la existencia del Otro infiera en el diseño de nuestros objetivos. Esto indicaría, por tanto, que hay una diferencia (quizás grande) entre la persona que prospera por gusto y quien lo hace por necesidad, entre el que elige su carrera para crecer como humano y quien lo hace para acopiar activos, entre el que asciende en la escalera de títulos universitarios por el placer de aprender y quien lo hace buscando aplausos, entre el que cuidan su dieta por salud y quien lo hacen en busca de pulgares que se eleven en señal de aprobación…

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