Carta al silencio de la noche (15)

(Fuente de la Imagen)

Hola

Perdona que lo diga de esta manera tan intempestiva, tan poco común, tan inapropiada, pero es que hoy, a esta hora, en este lugar, vi la foto de tu perfil, la volví a ver, para ser preciso, y emergieron, acto seguido, estas ganas de decirte que tienes la sonrisa perfecta, la sonrisa que alumbra, que emociona, que llena la imaginación de caminos y conversaciones, que me invita a sonreír, a escribir sonriendo, a repasar el perfil o a repasarte a ti, si fuera posible volver al mismo cuerpo que cambia, que evoluciona, que imposibilita, por tanto, retornar a la misma curva que temblaba ante la inminencia del beso, a la misma hondonada que encajaba en la mano urgente, en esta mano urgente, palpitante frente a los destellos de tu desnudez, temerosa que te precipitaras por las rendijas de aquel presente que se marchaba con el bramido de los buses, con el ronroneo de las motos, con el atardecer que moría detrás de las montañas, sonrisa que invita, venía enumerando con velocidad de derrumbe, a escribirte dando rodeos y giros previsibles, para que te dejes llevar por mi voz, es decir, por la voz de quien escribe, la que imaginas en tu cabeza, la que supera la mía por tener aquel tono, aquella cadencia que enamora, que te enamora, que te lleva por noches azarosas en las que tú, en las que yo, en la que quizás nosotros… ¡para qué hablar de lo que no existe, de lo que sólo es humo en la fogata del tiempo!… esa voz, decía, que supera a la mía porque es la que construyes en tu imaginación y que desplaza la real, la que conociste en la clase de matemáticas, por otra menos catedrática, más romántica, que le hace juego a un cuerpo que tampoco es el mío, a la mirada y sonrisa de George Clooney, hasta robarte aquella sonrisa que me invitó a decirte de esta forma errática, tan distante de la cordura, tan alejada de las palabras mesuradas con las que te saludo fuera de clase o en ella, que me encanta la sonrisa que ilumina tu perfil…

Entre la maraña de oscuros pensamientos que sembraste en las comisuras de mi cuerpo, sale un abrazo, una sonrisa y la promesa que guardaré tu fotografía en el lugar más cálido de mi corazón.

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Archivado bajo amor, desamor, desplome de los años, mujeres, narraciones, serie cartas

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