Existencia

(Fuente de la Imagen)

Mi vida parece un camino caprichoso, testarudo, atestado de abismos por los que desciende presuroso, con velocidad de derrumbe, de picos por los que trepa lento, negligente, hasta perderse en los algodones de las nubes, de curvas por las que hace chillar las llantas de los minutos que transitan por su asfalto pedregoso, de baches por los que salen volando las responsabilidades como si fueran cometas descarriadas, de hondonadas que se encharcan de recuerdos, de encrucijadas por las que tuerce su rumbo por años hasta que sale algunos metros más delante de donde se había extraviado. Digo que parece porque si usted la mira detenidamente quitándole los chichones y los barrancos, despojándola de las curvas asesinas, y no digo que se las suprima como se elimina un trazo con un borrador sino eludiendo sus insinuaciones, sus alardes de desviación, se dará cuenta que no es otra cosa que un camino recto, sin una sola ondulación, sin una intersección en la que se tenga posibilidad de elegir. Recto como dicen que son las carreteras que llevan al infierno, rectico, como diría mi mamá con esa capacidad tan suya de abreviar lo que no tiene extensión, de contraer los significados hasta hacerlos inofensivos, horizontal como el empalme del mar y el atardecer, así es mi vida… y la suya, paciente lectora y atento lector, o paciente lector y atenta lectora, puesto que estoy seguro que usted está entre quienes piensan que las pérdidas son un retroceso, o que los problemas son una desviación del camino, pero no es así, no es que se haya ido para otro lado, que se haya estancado en el mismo punto o haya dado media vuelta y regresado por donde vino; no, usted siguió avanzando sólo que el paisaje es similar, casi igual, al del mes o semana anterior, pero está en otro lado, más adelante del anterior, adelantico diría de nuevo mi mamá, pero sigue, continua en esta línea que une el nacimiento con la muerte sin manera de arquearlo, de frenarlo, sin forma de retraerse de sus afanes. Así vamos por la vida, o la vida va por nosotros: tiesa como un riel, inconmovible en su trote de mula resabiada, dirigiéndonos hacia las manos que nos cerrarán los ojos, hacia las piernas por las que perderemos la razón y de quienes nos esconderemos en Estados Unidos o Canadá, hacia los hijos que nos esperan en una villa de pescadores, hacia este texto que la empujará hacia mí o que lo incitará a enviarle el link a la muchacha que será, con el paso de los días, su esposa…

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo amor, comentario, desamor, desplome de los años, miscelaneos, personal, reflexiones, trote de las horas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s