En la otra orilla del deseo

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Sé que vendrás un crepúsculo lluvioso y triste como la que agoniza al otro lado de la ventana. Primero arribarán el estruendo de hierros rasguñando la arena, el golpe del mar contra el casco del barco y tus pies cayendo sobre la gravilla; después subirás con tus pasos de felina con la certeza que te esperaré detrás de la espesa manigua de verbos y adjetivos. En ese instante renacerá ese amor adúltero que nos unía en los atardeceres de lloviznas horizontales, de tintos perpetuos en las cafeterías de la universidad, de miradas seductoras y sonrisas delatoras. Veré emerger, entre las fibras de las reminiscencias, tu cabello peinado al azar, tus ojos iluminando las tinieblas de las cinco de la tarde, tu imperfecta nariz, los labios que mordía en las noches de luna llena, el largo cuello, los senos que medí con los dedos que ahora cabalgan sobre el teclado, la cintura de arcos convergentes, las anchas caderas a las que me aferraba en el naufragio de gemidos y sábanas, los apetitosos muslos y, al final de este inventario, aparecerán tus enormes pies. Estarás completa ante mí, con todas tus sombras y con todos tus filos; caminarás hacia el pizarrón donde espera el proyecto que dibujamos a dos manos; contemplarás la ventana arqueada, el humo y la ceniza que huye de la chimenea, las montañas gemelas, los asteriscos que imitan luceros y los sonrientes muñequitos tomados de la mano. Borrarás, acto seguido, tu retrato de tiza (empezarás por las líneas que emergen como dos hebras de la falda triangular, seguirás con los tres cabellos que imitan la moña que te hacías después del amor de las seis de la tarde y concluirás con el muñón que se aferra al trazo que reproduce mi mano), modificarás la simetría de las colinas y desvanecerás el hollín que sobrevivió al olvido. Darás inmediatamente la vuelta dejando aquella ventana desde la que observaré, en medio de la caprichosa soledad, los fragmentos que la brisa llevará enredada en sus brazos…

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Archivado bajo amor, desamor, desplome de los años, evocaciones, mujeres, narraciones, saudade, sexo

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