Archivo diario: mayo 25, 2011

Venganza

(Fuente de la Imagen)

Cuando te vi eras, a duras penas, una madriguera de huesos, un murmullo de sueños tronchados, de miradas aleteando en la pestilencia de la esperanza. Supe por el rumor de compañeros que te marchitaste en el frenesí de noches etílicas, de amaneceres enclaustrados en líneas de cocaína, entre anotaciones marginales, entre publicaciones en revistas de prestancia. No supiste, por lo visto, que las cumbres se hicieron para no caer estrepitosamente, frente a los ojos de quienes te vieron subir, frente a aquellos en quienes te apoyaste para alcanzar las ranuras, los resquicios por los que ascendiste lentamente, con los ojos abotagados por la soledad. Dicen, asimismo, que el desplome, consecuente con tus excesos, fue vertiginoso: regresaste a Colombia sin un centavo, con el vicio galopante, radical, azotándote las entrañas; luego arribaron los fracasos desde los que caíste, sin fanfarrias ni bravuconerías, a la calle en la que vendes tu cuerpo por poco más que un mendrugo de pan.

Fue justamente allí donde te encontré mientras te insinuabas a un borracho a quien, a pesar del estímulo etílico, no le conmoviste los paisajes bajos. Si él supiera, pensaba mientras contemplaba la escena, que acaba de despreciar a la mujer que en la Universidad Nacional (y supongo que también en la UBA) todos deseaban y todas envidiaban, la que despertaba bisbiseos cuando pasaba con su contoneo de carnes sabrosas por el Jardín del Freud o por la Plaza Ché. Al verme dudaste entre seguir el camino o venir hacia mí. Te sonreí para que perdieras el temor del rechazo. ¿Tienes dinero?, inquiriste en reemplazo del saludo. Asentí con un movimiento leve, casi imperceptible, de la cabeza. Dame un poco y verás que te haré recordar los buenos tiempos, afirmaste con la voz extenuada de negociaciones y porros. No es necesario, dije para acortar el trámite. Extraje un puñado de billetes y te los entregue sin ceremonia; di media vuelta y caminé hacia la Avenida Caracas con la certeza que cobraba, por la espinosa ruta de los alucinógenos, el rechazo al que me sometiste durante años…

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