Susurros del cobarde

(Fuente de la Imagen)

Dedicado a las mujeres que se escurrieron por las rendijas de la esperanza

Si me preguntaran a dónde fueron, en qué se transformaron los amores extraviados que nunca llegaron, que no arribaron al beso o a la caricia, sólo les podría hablar de versos clandestinos, de palabras jugueteando en las cisuras del cerebro, de confesiones atropelladas, de sueños que vagan, turbios, desconsolados, por las bifurcaciones del delirio… si me interrogaran por el sitio, por la encrucijada de pasillos en la que los amores equivocaron el camino, sólo les podría mostrar las magulladuras de la cobardía, los moretones que los prejuicios (aquellas verrugas de la moral) abandonaron en mi espalda o las cicatrices dejadas por el filo de ternuras apáticas, de bellezas inalcanzables… si por suerte indagaran por las mujeres que inspiran estas líneas les diría que casi todas son visitantes de mis escritos, que me leen sin saber que son ellas de quienes hablo, a quienes me refiero cuando hablo de caminos torcidos, de miradas laberínticas y quienes seguramente se preguntarán, al leerme, por la identidad de la joven con quien hablo con vocablos cifrados, o por la muchacha que se escabulle entre teoremas y bufidos de la puerta (para poner dos ejemplos), sin saber, sin vislumbrar siquiera, que son ella de quienes hablo, a quienes interno en la manigua de adjetivos y verbos, con quienes quisiera tener una nueva oportunidad -si acaso la tuve- de perderme en sus ojos, en la convergencia de sus cinturas, en los alambres de su respiración…

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8 comentarios

Archivado bajo amor, desamor, desplome de los años, mujeres, narraciones, personal, saudade

8 Respuestas a “Susurros del cobarde

  1. Mia

    Efectivamente tus palabras no son esquivas como tus actos.
    Confiesas lo que todas ya sabemos …

  2. Diego Niño

    Pensaría, apreciada Mía, que mis actos no son tan esquivos como dicen –dices- que son (esto, como es lógico, está sujeto al debate)…

    Me alegra, en lo tocante a que he confesado un hecho que todas saben, que se aclaren los malentendidos y las discrepancias que mi cobardía ha dejado abiertas…

    Quisiera, por último, saber quiénes son las mujeres que colectivizas al emplear la primera persona del plural…

    Muchísimas gracias por la visita, por el comentario y por los interrogantes que has sembrado en las hondonadas de mi curiosidad…

    Un abrazo afectuoso desde la lluviosa tarde bogotana

  3. Bruno

    Los guiños no siempre son necesarios. Déjalas, que se pierdan o que se crean, al fin y al cabo, lo que sobra en el amor es el narcisismo. Me atrevería a decir que el amor es siempre un ejercicio narcisista y que no trasciende el hálito de soberbia que nos correspondió en suerte. Nos enamoramos de las ausencias o las igualdades, que el otro YO tiene o conserva. Buscamos la adulación sin el pecado de la vanidad. Los opuestos se atraen es un Mito Urbano más. Sólo cuando reconoces en el otro lo que más te gusta de ti, es posible el amor. Así, que lo que se perdió en bifurcaciones y callejones, no guarda nada de lo que un día fue tuyo. Y aquellas aludidas, que se saben aludidas, participan de un juego triste de recuerdos y posibilidades.

    Saludos.

  4. El sutil encanto de lanzar puyas e indirectas que golpean como un cañonazo. De decir algo, y saber que no podrá ser interpretado con certeza de una forma completa. Que siempre se deja algo suelto, algo misterioso.

  5. Diego Niño

    Bruno: creo que el hombre está más hecho de las carencias y de las ausencias que de las misma realidad; piense, si acaso no le convence la hipótesis, que nos definen más los amores inconclusos, los que nunca llegaron a existir, que aquellos que se hicieron posibles y que se agotaron en su dinámica, esto gracias a que los primeros les crecen raíces en los atardeceres de soledad, en los anocheceres de orgasmos alquilados hasta hacerse parte constitutiva de nosotros en tanto que los otros se borran, como queda dicho, dejando una sombra, una estela de silencio que el tiempo termina engullendo…

    Es, como siempre, un placer tenerlo por estos predios…

    Saludos Cordiales

  6. Diego Niño

    Mauricio: las palabras no pueden evitar el naufragio de puntos suspensivos, de silencios interlineales, de la incapacidad de abarcar la realidad entre sus curvas… todo intento de escritura (y de diálogo) tenderá, por tanto, a insinuar, a generar suspenso, a rasguñar…

    Gracias por la visita y por el comentario…

    Saludos desde la fría Bogotá

  7. Julián R-C

    “[…] a mujeres que duermen con la mano en el sexo, complacidas, a arroyos de agua tierna y a cocinas…” Los amorosos, Jaime Sabines.

  8. Diego Niño

    También, apreciado Julian, soy amante de Jaime Sabines….

    Gracias por la acotación a la imagen y gracias por la visita…

    Saludos desde la fría, y no pocas veces lluviosa, Bogotá…

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