Existen días en los que pienso que…

(Fuente de la Imagen)

una frase afortunada, una mirada en mitad del silencio o el roce leve, acaso etéreo, de mi mano sobre tu angélica piel hubiese sido suficiente para inclinar la balanza hacia el amor. Asimismo me entretiene imaginarte sonriéndome en la penumbra de tu cuarto (que sospecho amplio, con inmensos ventanales por los que entra la madrugada meneando la cola), dibujando con tus manecitas de querube los caminos por los que transitarían tus besos delgados, acaso temblorosos, de renegada, en medio de sigilosas palabras, de versos clandestinos, con los teléfonos amordazados, con las puertas bajo llave, con los compromisos con la frente pegada a la ventana y con los escrúpulos extraviados en los meandros de las aclaraciones (aquellas verrugas de la moralidad). En esos días (hoy es uno de ellos) examino tus fotos para rescatar las frases que nos observaban desde su imponencia, entre el murmullo de estudiantes, entre mesas que cojeaban y entre la brisa que se llevaba hojas y lápices en los encajes de sus manos. Les remuevo, una vez las he recuperado, las cenizas del olvido, el relente de soledad y de incapacidad, hasta que empiezan a brillar, a tener la facultad de abrir aquella puerta por la que entraba, de medio lado y sin hacer ruido, a tu universo de rosas y aguijones…

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4 comentarios

Archivado bajo amor, desamor, desplome de los años, mujeres, narraciones, saudade, traición

4 Respuestas a “Existen días en los que pienso que…

  1. Ciro

    Diego, esto me hace pensar que es usted un enamorado. Yo respeto a los enamorados, porque siguen ahí a pesar de ser lo que son.

  2. Diego Niño

    Su comentario, mi apreciado Ciro, me recuerda aquellos versos de Sabines:

    Los amorosos juegan a coger el agua,
    a tatuar el humo, a no irse.
    Juegan el largo, el triste juego del amor.
    Nadie ha de resignarse.
    Dicen que nadie ha de resignarse.
    Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.

    Tiene usted, por otra parte, toda la razón: los enamorados seguimos y seguiremos con el amor palpitándonos en las arterias, descoyuntándonos, descuadernándonos los segundos (no conocemos otro destino)…

    Un saludo cordial desde la fría Bogotá

  3. Es realmente hermoso, y perdóname por no tener más palabras que decir…

    Me entretuvo, me encantó y me dan ganas de volverlo a leer

  4. Diego Niño

    Perdóname a mí por no tener más palabras para recrear este tipo de amor…

    Gracias por la visita y por el comentario…

    Saludos cordiales desde la fría Bogotá

    PD: léelo y reléelo cuantas veces quieras…es más: úsalo, si es el caso, para dedicarlo…

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