Archivo diario: enero 11, 2011

Existen días en los que pienso que…

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una frase afortunada, una mirada en mitad del silencio o el roce leve, acaso etéreo, de mi mano sobre tu angélica piel hubiese sido suficiente para inclinar la balanza hacia el amor. Asimismo me entretiene imaginarte sonriéndome en la penumbra de tu cuarto (que sospecho amplio, con inmensos ventanales por los que entra la madrugada meneando la cola), dibujando con tus manecitas de querube los caminos por los que transitarían tus besos delgados, acaso temblorosos, de renegada, en medio de sigilosas palabras, de versos clandestinos, con los teléfonos amordazados, con las puertas bajo llave, con los compromisos con la frente pegada a la ventana y con los escrúpulos extraviados en los meandros de las aclaraciones (aquellas verrugas de la moralidad). En esos días (hoy es uno de ellos) examino tus fotos para rescatar las frases que nos observaban desde su imponencia, entre el murmullo de estudiantes, entre mesas que cojeaban y entre la brisa que se llevaba hojas y lápices en los encajes de sus manos. Les remuevo, una vez las he recuperado, las cenizas del olvido, el relente de soledad y de incapacidad, hasta que empiezan a brillar, a tener la facultad de abrir aquella puerta por la que entraba, de medio lado y sin hacer ruido, a tu universo de rosas y aguijones…

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