Son difusas las mañanas…

(Fuente de la Imagen)

en las que me acuesto solo, en mi mitad de la cama, a contemplar el aburrimiento jugueteando con las sombras hasta que el sueño me lleva a casonas abandonadas, laberínticas, en las que camino alumbrado por tu nombre, en busca de puertas desvencijadas, de ventanas oxidadas que me conducen a pastizales por los que troto nerviosamente hasta llegar a tus brazos, sin que seas tú quien abraza ni sea yo quien llega corriendo, sino que son otros quienes se aman con nuestra pasión, con nuestro desenfreno (acaso -no lo sabemos, no lo podríamos saber-, sean la Mujer y el Hombre en mayúsculas los que se aman en mis sueños, los que nos representan o, como diría Platón, a quienes encarnamos mediocremente, de quienes somos una tímida sombra). El caso es, mi vida, que me despierto con los pies agotados de trepar los andamios de las flores, con las manos sudorosas de galopar bajo la canícula y con el irreprimible deseo de aferrarme a los dobladillos de tu ternura, a la mansedumbre del hombro en el que descansan mis complejos y temores, a tu respiración rastrillante, a la continuidad de las conversaciones que ponen carcajadas a tu cansancio y a los besos que corroen mi fatigosa melancolía.

2 comentarios

Archivado bajo amor, desplome de los años, Marjorie, mujeres, narraciones, personal, saudade

2 Respuestas a “Son difusas las mañanas…

  1. Muy bonito me ha gustado mucho.

  2. Diego Niño

    Gracias!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s