Mutaciones labradas por el tiempo

pastillas-y-alcohol

(Fuente de la imagen)

Los años modifican las apetencias. Cuando era niño, por ejemplo, soñaba con carros a control remoto -que en aquellos lejanos días vehículos atados por un cable a un control pequeño, con cuatro funciones: adelante, atrás, derecha e izquierda-y pistolas de balines. Cuando entró la efervescente adolescencia rogaba para que la cerveza fuera gratuita y para que las mujeres, además de correr desnudas, siempre estuvieran dispuestas a acceder a mis requerimientos. Ahora sueño con lugares llenos de pastillas, jarabes y grajeas de todos los colores y sabores, con la facultad de curar cualquier dolencia.

Las apetencias vienen articuladas a parajes específicos. En la niñez los lugares soñados eran las jugueterías o los parques de diversiones –que en aquel tiempo llamaban ciudades de hierro-. En la adolescencia las comarcas deseados eran playas nudistas y cantinas llenas de barriles de cerveza y adolescentes con diminutos tops y falditas pequeñas (debo confesar que los lugares en los que prefería tomar eran las casas de mis amigos o la mía; y si se trataba de lugares foráneos prefería las tiendas de mala muerte que estaban (y aún están) custodiadas por bolsas de agua y matas amarillas de sábila). Ahora sueño con droguerías interminables, con cientos de estantes en los que se exhiben miles de jarabes, vitaminas y pastillas.

Antes la mujer perfecta era aquella que bebía durante días sin dormir y sin emitir una queja (aunque no lo crean, conocí algunas mujeres con esta particularidad). Ahora la mujer soñada es aquella con la que puedo entablar conversaciones interminables. Antaño anhelaba morir desnudo en medio de una borrachera bíblica. Ahora deseo morir tranquilamente en mi cama. Antes vivía en y por el trago, ahora no tengo otra razón para vivir que la vida en sí misma. Antes me importaba un comino los compromisos, la universidad, las instituciones, la autoridad, hoy tampoco me interesan…

Como ven los años han transformado a un joven irresponsable y alcohólico en un adulto irresponsable e hipocondriaco. ¿Creen que fue un buen cambio?

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8 comentarios

Archivado bajo evocaciones, General

8 Respuestas a “Mutaciones labradas por el tiempo

  1. No es sino cambiar el género porque letra por letra me siento talmente identificada con el cambio, de irresponsable y ebria a irresponsable e hipocondríaca… Creo que mejor, que estamos mucho mejor ahora que por lo menos no se nos pierden los días en un lago de cerveza negra y no los podemos recuperar nunca. Mejor cagarla con los cinco sentidos que con la percepción embolatada.
    Un abrazo.

  2. Diego Niño

    Lo bueno de cagarla con los cinco sentidos, en mi caso, es que aprendí a ser frentero: antes me excusaba en que estaba borracho o enlagunado para evadir la responsabilidad de apostillas fuera de lugar o noches desenfrenadas…

    (un punto a favor del cambio)

    Un abrazo

  3. diego Patino

    creo que hipocondriaco no es un buen cambio,
    pero al contrario no creo que se tan irresponsable como se las quiere dar, pues si este blog tiene un vida, es por usted se tomo a responsabilidad de darsela

  4. irissheep

    Qué bueno que la irresponsabilidad haya permanecido en el tiempo. Se me hace que a veces es la irresponsabilidad la que nos da los mejores momentos para recordar. Sería una vida un tanto aburrida si como dice Cortazar “…uno se ordena como un cajón de la cómoda y te pone a ti de un lado, el domingo del otro, el amor de la madre, el juguete nuevo, la gare de Montparnasse, el tren, la visita que hay que hacer…”

  5. Siempre tiene sus puntos malos y sus puntos buenos, pero en general yo creo que con la edad se gana, al menos esa ha sido mi experiencia con la gente.

    Si te digo la verdad me suelo juntar con gente de diez años hacia arriba para salir la mayoría de las veces, a parte de la gente con la que haces amistad en la universidad.

    Las relaciones más intensas e interesantes son como has dicho, aquellas en las que se puede entablar una buena conversación de horas y horas, con alguien que te comprenda, pero también estando alrededor de una buena cerveza fría, una cosa no quita a la otra, xD.

  6. Diego Niño

    Patiño: lo que pasa es que por darle vida al blog abandoné la universidad. A eso me refiero cuando hablo de irresponsabilidad: hacer cosas diferentes a las que se supone que uno debe estar ejecutando. Debo aclarar, sin embargo, que las cosas que se hacen sin ningún objetivo son las que traen mayores recompensas (este blog me ha dado más alegrías que los 19 semestres que llevo en la carrera).

  7. Diego Niño

    Tienes toda la razón mi querida irissheep. Casi todo mi tiempo lo he dedicado a hacer lo que no debo. Nunca he podido (y quizás nunca pueda) sistematizar mi vida como si se tratase de un archivo o de un cajón; jamás he podido programar una semana, ni cumplir las promesas de fin de año, ni resistirme a la tentación de hacer lo el instinto sugiere…

  8. Diego Niño

    Creo que lo mejor que trae la edad, mi dulce Capitana, es aquella seguridad que los problemas, los dolores o la melancolía, por fuerte que sea, se extinguirá y le dará paso al sosiego…

    Tienes razón: una buena conversación se puede dar en cualquier escenario. Lo que digo es que las mujeres que conocí en mis días de bohemia estaban bastante lejos de jovencitas interesantes y conversadoras.

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