J.

(Fuente de la imagen)

Otro aguijón en la cadena de rosas y espinas.

J.


Sé que nuestra relación fue semilla lanzada al asfalto
y que pereció en la primera llovizna de adversidades amargas
pero nuestra remota amistad no tiene porque
recorrer la misma ruta de infortunio
                                                          tú lo sabes.

Me dicen que estrenas alas de responsabilidad
en la dulce cárcel del amor
y que ahora estás lejos del muro de tristeza donde tracé mi nombre
una festiva noche de septiembre;

dicen también que amputaste la soga que encadenaba tus pasos
a las frías noches de septiembre en los que él se lanzaba por las ventanas de tu corazón

Tus sueños de mariposa trasnochada vuelan
nuevamente sobre la brisa de las oportunidades
bajo la amarilla luz del sol
                                       abrevando en el cáliz de la zozobra
como corresponde a las errantes mariposas del corazón

me encuentro
                       por mi parte
rumiando las oxidadas palabras del huerto del desengaño
-aquel vergel que todas las madrugadas cubro con excremento seco,
amargo como la sal de la vida y pestilente como la soledad en la que me hallo-.
espero que la fetidez de estas palabras no malogren la pureza de tus días
ni la tranquilidad de tus noches.

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4 comentarios

Archivado bajo amor, desamor, evocaciones, General, poema

4 Respuestas a “J.

  1. Desde que estoy mal por lo de mi ex siempre imagino y pienso en qué sentirá ahora, si estará feliz, si se sentirá bien por todo lo que me hizo, al principio me importaba, pero al poco tiempo dejé de sentir nada, ahora a pesar de que me corazón siga sangrando, mis sentimientos son fríos como el hielo, nada me importa, no estoy enfadada, ni le guardo rencor, simplemente vivo como si fuese una muerta.

    ¿En qué hay que creer?

  2. Diego Niño

    En nada o en todo. La vida no tiene sentido, nada le importa, ella sigue su inexorable ruta sin importarle el bienestar de los que viajamos en sus entresijos… pero esto, en vez de afectarnos, debe alegrarnos: si nada tiene sentido, ¿por qué no consagrarnos a las cosas que nos gustan? Claro, hay veces que estas son esquivas; pero por una de ellas hay cientos que nos esperan. Yo, por ejemplo, quería ser hombre de ciencia. Después que esta me esquivara descubrí la escritura. Creo que no hubiera sido tan feliz con la ciencia como lo soy con la escritura; sin ella, de hecho, no te hubiera conocido el maravilloso universo de tu melancolía, o los cientos de universos que opinan, hablan o refutan mis escritos.

    Un abrazo

  3. irissheep

    Tal vez lo que más duele y molesta es el olvido. El simple hecho de que el mundo, su mundo, siga su curso y no estemos dentro del panorama es devastador. A veces es triste saber y entender que a pesar de tantos buenos y malos momentos compartidos, solo somos eso…momentos, nada eterno, nunca. Lo bueno de todo es que tienes razón y es cierto que muchas ventanas se abren cuando una puerta se cierra. Brindo por las cientos de ventanas abiertas que nos esperan.

  4. Diego Niño

    No es que no estemos en el panorama. Simplemente nuestra presencia no es lo suficientemente relevante para alterar el curso de días (quizás esto es peor). Esto, sin embargo, no debe preocuparnos porque un abandono es un nuevo amor que palpita en las llanuras del futuro.

    Un abrazo

    PD: perdón por la tardanza, pero es que he estado bastante ocupado.

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