¡Ah de la vida!


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Hace siete años decidí renunciar a programar mi vida (quiero decir, proyectarla más allá de una semana). Desde ese momento el tiempo, que antes era un fardo estorboso, se transformó en una suerte de brisa tibia. Los compromisos dejaron de atascarse en la boca del estómago y de sedimentarse en las venas. La vida, en suma, se soltó el cabello y corrió libre por las praderas. Da gusto vela cantar bajo la sombra de los árboles o silbar mientras se baña en los riachuelos. En las noches narra, mientras la escucho sentado en sus piernas, las desventuras que le imponía la desconfianza y luego, cuando el sueño toca mi hombro, me susurra versos de Quevedo o sonetos de Petrarca. Hay días, sin embargo, que amanece melancólica. Su mirada se pierde en los pliegues del pasado, sus palabras se marchitan en el aire y sus pasos se hacen lentos. En esto momentos no dejo que la preocupación me aconseje ya que sé que al siguiente día se levantará frenética, abrirá puertas y ventanas, encenderá las rosas y disolverá las tinieblas del pasado…

9 comentarios

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9 Respuestas a “¡Ah de la vida!

  1. Yo también decidí que jamás volvería a planear mi vida a largo plazo, tengo una idea general, sé lo que me gustaría y lo que no, pero sé que probablemente las cosas no sean como las pinto y me preparo para los cambios, sino te desesperas cada vez que todo lo que tenías planeado cae.

  2. Diego Niño

    La vida nos muestra que más del 95% de nuestros planes se malogran por un giro del viento, por una decisión equivocada, por el advenimiento de variables que no habíamos tomado en cuenta, etc. La planificación, por tanto, es el peor camino para llegar a la tranquilidad. El mejor sendero es el que se hace caminando…

    Un abrazo

  3. Dietgo

    Caminante, son tus huellas
    el camino, y nada mas ;
    caminante, no hay camino,
    se hace camino al andar.
    Al andar se hace camino,
    y al volver la vista atras
    se ve la senda que nunca
    se ha de volver a pisar.
    Caminante, no hay camino,
    sino estelas en la mar.

    Antonio Machado

    Capitana666 :
    veo que lees este blog muy seguido,
    tu comentarios son muy elocuentes, pero si algún día, quieres hacerle una broma al autor, llamadlo “motoso”; pues ese es su verdadero nombre :):)

  4. Diego Patino

    el comentario anterior viene de mi parte

  5. Diego Niño

    Antonio Machado era, en efecto, en quien pensaba cuando escribí la última línea del comentario anterior. Y lo de motoso, mi dulce Capitana, es el sobrenombre con el que me conocen las personas más cercanas. Podéis llamarme así, si os parece (no necesariamente en broma).

    Un abrazo mi perro

  6. Sergio

    ¿Y dónde queda la fé si desaparecen los proyectos?
    Paso, te leo, te recuerdo, te saludo. No lo tenía proyectado, pero tenía fé de encontrar algo interesanate.
    7 días también es tiempo.
    No todo el tiempo dura el mismo tiempo.

    Sergio

  7. Diego Niño

    La fe emerge cuando los proyectos se esfuman: sin norte ni rutas la única bitácora es la fe. No sabemos, y quizás tampoco nos importe, qué deparará el lunes siguiente, el próximo año, o la próxima década. Sólo sabemos que tenemos al escurridizo presente en nuestras manos…

    Claro, siete días es tiempo. Es, sin embargo, un periodo lo suficientemente pequeño para ser llevado sin sobresaltos, sin amarguras, sin martirios.

    Me alegra tenerte de nuevo entre mis lectores. ¿Cómo van las cosas por la hermosa y cordial Argentina?

    Un abrazo desde los andes colombianos.

  8. Va. Va como van los días ordenados en un almanaque. Va. ¿Qué pasaría si en vez del día 13 apareciera un ……. (complete la frase)?. ¿Alguién se animaría a poner otra cosa que no fuese un 13?
    El otro día, durante una demostración de diseño, se me acercó uno y me preguntó por el Chanchi, lo miré con cara de no entender de qué me hablaba pero tratando de que no se diera cuenta, -el del bonsái con espinas, me dijo. Me sonreí y le contesté, -se lo llevó a Colombia… me dijo que lo iba a cuidar. -¿Pero cómo, no era de él?, me preguntó muy confundido. -No, es de los dos. Pero sólo nosotros lo sabemos. Ahora nosotros tres. Mueca de conforme, y se fue con las mano en los bolsillos.

  9. Diego Niño

    Dile a tu amigo que el bonsái con espinas crece a la sombra de las palabras…

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