Retrato onírico

Hoy me desperté con la imagen de una mujer tallada en los surcos de mi memoria. Estaba sentada en una sala iluminada por bombillas que destacan de la cuadrícula del techo. Su cabello, negro como la noche, se divide en dos flancos; en el margen derecho el cabello viaja en olas desde la frente hasta le mitad la mitad del pabellón derecho; el izquierdo, entre tanto, baja, cual catarata fuliginosa, por la frente curvándose en las cejas hasta desvanecerse detrás de la oreja izquierda. Su mirada se debate entre la picardía y la seducción. Los ojos descansan sobre dos almohadillas engendradas por una sonrisa a mitad de camino. En la punta de la nariz nace el paréntesis que recluye la boca que se inclina peligrosamente hacia la izquierda. El ángulo de los labios, además, labra vagamente en la mejilla izquierda un hoyuelo. El maxilar se apoya en un mechón de cabello trincado por un caucho fucsia; el tercio de cabello que está libre se trenza en una suerte de tormenta que concluye sobre la camiseta verde. El mechón, a su vez, reposa sobre el hombro izquierdo, muy cerca de un lunar negro. El hombro derecho, por su parte, está tenso gracias al trabajo que entraña sostener el brazo en la incómoda posición en la que se encuentra. Del cuello desciende una cadena de plata que sostiene un ídolo inextricable. La cadena y a la estatuilla están circunscritas en la semicircunferencia del cuello de la camiseta. El brazo izquierdo brilla a causa del destello de las bombillas y el izquierdo está sumido en la sombra que proyecta la cabeza sobre él. Con la mano derecha sostiene un vaso de vidrio surcado por el reflejo de dos líneas rojas…

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4 comentarios

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4 Respuestas a “Retrato onírico

  1. capitana666

    He hecho muchas veces eso de quedarme con cara de boba memorizando los detalles de la cara de la persona a la que quieres o el dibujo de sus pecas en la espalda, los lugares por los que circulan las venas, los gestos y cómo los mechones de pelo caen por la cara.

  2. Diego Niño

    Nada mejor que recorrer por los surcos de la memoria aquellos rincones que besamos o aquellas hondonadas en las que naufragamos…

    Gracias por la visita y por el comentario

  3. Mile

    Nada mejor que ser recorrido por las palabras después de ese viaje onirico.
    Un beso.

  4. Diego Niño

    Creo que lo mejor es que el recuerdo grabe su mirada en tu memoria…

    Gracias por la visita y el comentario

    Un beso enorme

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