Archivo diario: septiembre 22, 2008

Y por tanto (Charles Aznavour)

Te despiertas asustada. Miras el reloj y confirmas la hora. ¡Debo irme!, dices con el cabello revuelto y la mirada desorientada. No hay afán, te digo con voz insinuante. Dame un besito, concluyo. No estoy para jueguitos, dices al tiempo que lanzas una mirada hiriente; además tienes que encontrarte con tu novia. Ella puede esperar, te digo con el corazón aumentando su ritmo. Me inclino hacia adelante para darte un beso en los hombros desnudos. ¡Déjame!, contestas a la vez que tu piel se endurece. Mi mano recorre tu vientre pequeño y se desliza a la espesura de tu sexo. Te tensas como la cuerda de un arco. Te beso el cuello y los tendones empiezan a remitir su fuerza. Mis dedos siembran placer en la zanja húmeda. El chasquido de tu voluntad antecede tus labios lúbricos. Las lenguas retozan en la niebla de la pasión…

Dos horas después estás caminando sola por las calles de la ciudad que devora almas y mancilla cuerpos. Las lágrimas te bañan las mejillas. El celular repiquetea en tu maleta. Sabes que es tu mamá indagando por la tardanza. No contestas porque odias decirle mentiras. Un delgado velo de lluvia cae sobre las calles solitarias. Un dolor manso te muerde las comisuras del alma. Miras hacia atrás y le lanzas improperios a la oscuridad. Desde una ventana sale Charles Azvanour…

2 comentarios

Archivado bajo amor, desamor, General, sexo