contraofensiva

Las yemas de tus dedos recorren lentamente la geografía tersa de su tabique en dirección hacia su frente. En el intersticio de sus cejas encuentras los dos surcos que han plantado los disgustos y las reflexiones. El viaje sigue hacia la vasta frente. Tus yemas retozan en la llanura de su piel. Cuando divisas la floresta oscura la circundas con celeridad para descender por el margen izquierdo hasta arribar a su mejilla. En ella se extravían tus pasos hasta llegar a los límites del párpado inferior. En este punto tu dedo se eleva intempestivamente; ella abre gradualmente sus ojos. Antes que te contemplen en la plenitud de su mirada posas tu dedo sobre los labios. Los ojos cesan de mirar. Tus dedos empiezan a recorrer la comisura de los labios con suavidad. Ella se estremece. Levantas el dedo y antes que ella abra sus ojos te inclinas para besarla…

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Archivado bajo amor, General, mujeres, narraciones, serie emboscada

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