Homenaje a Eugenio Montejo

En los días en los que el dolor me predisponía con sus miradas grises y sus palabras lentas escuché, por aquellos giros del destino, un poema de Eugenio Montejo recitado en la Radiodifusora Nacional. No recuerdo el título ni los versos que lo adornaban; lo que sí recuerdo fue que al siguiente día lo busque en los anaqueles metálicos de la Biblioteca Central de la universidad. Luego de leerlo me quedaron esquirlas de sus giros y de sus figuras. De vez en cuando sus figuras alumbra la oquedad del silencio o escolta mis reflexiones.

Hoy, al saber que sus pasos renunciaron reblandecer el polvo al que volveremos, recordé uno de sus poemas y lo busqué en la red. Dejo pues, que sus propias palabras sirvan de homenaje a sí mismo.

DURA MENOS UN HOMBRE QUE UNA VELA…

Dura menos un hombre que una vela
pero la tierra prefiere su lumbre
para seguir el paso de los astros.
Dura menos que un árbol,
que una piedra,
se anochece ante el viento más leve,
con un soplo se apaga.
Dura menos un pájaro,
que un pez fuera del agua,
casi no tiene tiempo de nacer,
da unas vueltas al sol y se borra
entre las sombras de las horas
hasta que sus huesos en el polvo
se mezclan con el viento,
y sin embargo, cuando parte
siempre deja la tierra más clara.

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Archivado bajo General, poema

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