Archivo diario: junio 14, 2008

De videos y masturbaciones

El tener sexo con el solo concurso de la mano derecha –o izquierda, según sea el caso- es, quizás, el acto más privado del ser humano. Hay muchas personas que gustan hacer el amor en lugares públicos o que les gusta caminar desnudos frente a miles de personas; pero no he conocido el primer individuo (ni quisiera conocerlo (a)) que siente deseos de masturbarse frente a sus semejantes. Ahora, la existencia del internet ha asistido a los pocos humanos que tienen este tipo de inclinaciones.

Beatiful Agony es un lugar en el que, en efecto, hay videos en los que se exhibe el continente de hombres y mujeres en el instante supremo del orgasmo auto inducido. Para entrar a este lugar existen dos condiciones: subir videos en los que se muestra solamente la cara y, maldita avaricia pagar 15 dólares por mes o 30 dólares por tres meses.

Para aquellos y aquellas que la nota les causó curiosidad les dejo con un video que hallé en youtube de Beatiful Agony.

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Homenaje a Eugenio Montejo

En los días en los que el dolor me predisponía con sus miradas grises y sus palabras lentas escuché, por aquellos giros del destino, un poema de Eugenio Montejo recitado en la Radiodifusora Nacional. No recuerdo el título ni los versos que lo adornaban; lo que sí recuerdo fue que al siguiente día lo busque en los anaqueles metálicos de la Biblioteca Central de la universidad. Luego de leerlo me quedaron esquirlas de sus giros y de sus figuras. De vez en cuando sus figuras alumbra la oquedad del silencio o escolta mis reflexiones.

Hoy, al saber que sus pasos renunciaron reblandecer el polvo al que volveremos, recordé uno de sus poemas y lo busqué en la red. Dejo pues, que sus propias palabras sirvan de homenaje a sí mismo.

DURA MENOS UN HOMBRE QUE UNA VELA…

Dura menos un hombre que una vela
pero la tierra prefiere su lumbre
para seguir el paso de los astros.
Dura menos que un árbol,
que una piedra,
se anochece ante el viento más leve,
con un soplo se apaga.
Dura menos un pájaro,
que un pez fuera del agua,
casi no tiene tiempo de nacer,
da unas vueltas al sol y se borra
entre las sombras de las horas
hasta que sus huesos en el polvo
se mezclan con el viento,
y sin embargo, cuando parte
siempre deja la tierra más clara.

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