Sin Pene No Hay Gloria

El señor Roberto Palacio acaba de lanzar un libro que se titula: Sin Pene No Hay Gloria. En él se habla de las características del pene y de las cosas que con él se hacen.

En uno de los apartados que la Revista Cambio extrajo se puede leer:

“LAS MANOS Y LA ‘FELLATIO’. Es una de las cosas más complicadas, porque uno no tiene bolsillos. He pensado que los seres humanos deberíamos haber desarrollado una especie de marsupia para meter las manos durante el sexo oral, porque uno empeloto y sin bolsillos, es terrible. No hay una respuesta al tema: si poner las manos encima de la señora -o del señor cuando es el caso-, si ponerlas en la cadera o detrás de la cabeza. Toda posición en esa situación es inconsecuente” [1].

Nunca he visto tanta elocuencia y tanta sabiduría juntas. Ningún hombre que haya disfrutado de las felaciones sabe dónde poner las manos en esa ocasión: sobar la cabeza de la feladora (o el felador) se ve, como lo atestiguan todas las películas pornográficas, grotesco. Si se ponen en las caderas de ella la tensión en la espalda ocasiona un dolor en la región lumbar que incomodará en la siguiente fase. Si las manos se colocan en las caderas propias uno se siente –y se ve- como un cerdo asqueroso.

En otro apartado se lee:

“LOS CUATRO ESTADOS DEL PENE. Morcilludo, erecto, tieso y reventón. Los puntos más interesantes son los de los extremos. Morcilludo es cuando se para blandito. Es una fuerza ciega y brutal de la naturaleza. Cuando está así es como meter un pudín en un riel. Y el otro extremo es lo que narra el escritor Stephen Vizinczey en la novela En brazos de la mujer madura, en el que cuenta que sus erecciones entre los 13 y 14 años eran tan intensas, que incluso llegaban a ser dolorosas” [Ídem].

A este párrafo acotaré simplemente que cuando el pene está morcilludo no se debe “enebrar” puesto que el señor pene se amilanará ante la embestida y tenderá a ponerse cada vez más blando, lo cual hace que el acto sea difícl, por no decir, imposible. En dicho caso el sexo sería tan absurdo como jugar billar con cuerdas en lugar de tacos.

No quiero extenderme más, por lo tanto los insto a que busquen el libro de este filósofo de 41 años para que se enteren de algunas características del pene, y sobre todo, para que se diviertan con la fresca y agradable prosa de Roberto Palacio.




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3 comentarios

Archivado bajo comentario, General, sexo

3 Respuestas a “Sin Pene No Hay Gloria

  1. Pingback: Fragmentos de la entrevista a Roberto Palacio « Con Vocación de Espina

  2. Martín

    Esto si que es un pene

  3. Diego Niño

    ese señor es, en efecto, la verga (perdón por la expresión)…

    Gracias por la visita y por el comentario

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