Carta de… ella

Entre los correos que recibí el lunes hay uno que merece ser destacado por la sinceridad de sus emociones. La autora del mismo me pidió, al preguntarle si podía publicarlo, que estaba facultado para hacerlo siempre y cuando su nombre no apareciera en ningún lugar. Le prometí, con la mano derecha sobre una biblia y la izquierda sobre la constitución (no sabía si soy ateo o no), que no diría su nombre.

Dado que cumplo lo que prometo, les dejo con la misiva de… ella.

Hola Diego. Qué triste es la carrera contra el tiempo, ¿no? Ya nadie se detiene a ver el amanecer, sólo se sabe que este indica otro día de ritual laboral, otra competencia con nuestro vecino (el que tose mucho) para ver cual se baña primero, cual desayuna primero, cual se aplica el talco primero (todo se oye). Claro que él no sabe que compite conmigo (ni siquiera ha de haber notado que en ocasiones canto las canciones que él escucha en su radio, por el sólo hecho de fastidiarlo -porque canto feo- o tal vez para avergonzarlo, aún no me decido). Creo seriamente que si algún día la esposa le esconde el espejo del baño, el sujeto ni se entera por lo condicionado que está; o de repente se sorprende al no verse allí, y piensa que ha muerto y que todo lo que hizo en la vida no significó mayor cosa, porque lo único que le preocupaba al instante de percatarse de su muerte era donde había puesto su corbata; entonces deseará devolver el tiempo, volver atrás mirar con otros ojos, insultar a su jefe, declararle su amor a Juli, la niña por la que suspiraba en el jardín infantil cuando era pequeño, abrazar a su esposa una vez más y perdonarla por hacerlo todo tan fácil, tan tranquilo, tan cómodo para él. Pero ya será demasiado tarde, porque el espejo ya había sido puesto en su lugar, y respirando tranquilo piensa: ya todo es como antes…

¿De noche miras las estrellas? o mejor, dadas las condiciones climáticas, ¿miras al cielo para tratar de encontrar alguna estrellita coqueta que quiera mostrarse más que el terrible cielo rosado de Bogotá? Es difícil, por lo general siempre miramos al suelo: tal vez nos seduce más encontrar el brillo de una moneda tirada en el piso, que el de una estrella “colgada del cielo” (claro que en la canción era la luna…)
Mi carrera contra el tiempo terminó y yo perdí; así que no queda más que disfrutar un poco, sufrir un poco, mirar un poco, ignorar un poco…casi nunca de manera equilibrada pero sí soportable. Este fin de semana fue lindo: clase el sábado, de 8 a.m a 3 p.m, con posterior viaje a mi casa pues mamá estaba de cumpleaños, acto seguido y debido al mal tiempo que se presentó, tanda películas, y arrunchis con mis padres (mis hermanos detestan las películas que elijo, prefiriendo excluirse del excelente plan), domingo de nuevo a la ciudad gris, y acá en el trabajo.
Hoy no es un buen día para escribir, creo que navego de nuevo por las turbulentas aguas de mi oscurantismo, y en estos días, un repliegue es lo más inteligente que atino hacer. Sin embargo, envío un poema de Raúl Gómez Jattin (me llamó muchísimo la atención que lo mencionaras en tu blog), que me ha estado dando vueltas últimamente y que hoy me parece oportuno.

¡Reclamo una sonrisa! si envías tu boca, debes enviarla con una sonrisa, pero si eres incapaz de una sonrisa, por favor no envíes una mueca: no quiero una boca insolente que se burle de mí, pero si una boca que me reciba con una sonrisa; de todas formas te agradezco el voto de confianza, y admiro tu entereza, porque en estos días, no todas las personas cumplen su palabra. Gracias por la foto, ya voy descifrando el misterio.

Un abrazote, que te rinda mucho todo lo que tienes que hacer, para que el tiempo no te gane.

Yo Tengo Para Ti Mi Buen Amigo…

Yo tengo para ti mi buen amigo
un corazón de mango del Sinú
oloroso
genuino
amable y tierno
(Mi resto es una llaga
una tierra de nadie
una pedrada
un abrir y cerrar de ojos
en noche ajena
unas manos que asesinan fantasmas)
Y un consejo


no te encuentres conmigo

2 comentarios

Archivado bajo General

2 Respuestas a “Carta de… ella

  1. Pilinguiña

    Qué suerte.
    Es un correo tan fantástico
    A la autora, gracias y a tí por colgarlo y que haya podido leerlo.

  2. Diego Niño

    Tienes razón Pilinguiña: el correo es maravilloso. Por eso no dejé que quedara en el anónimo diálogo de la autora y yo. Roguemos para que ella se decida a salir a la luz pública a contarnos más de su vida…

    Un abrazo

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