Sobre los gatos y sus encarecidas deyecciones

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En Londres el café más cotizado es el evacuado por los gatos civeta. 

La preparación es sencilla y quizás asquerosa para los lectores sensibles: al café Jamaican Blue Mountain se le agrega una dosis del café Kopi Luwak después que este paso por el tubo digestivo de los gaticos. La tasita vale cien dólares (algo así como $170.000 pesos colombianos) y se vende a granel en los prestigiosos cafés londinenses.

Los orines del gato, en un inexplicablemente rapto de ignorancia inglesa, no se recogen: con ellos se podrían hacer elegantes dulces de café amoniacal, o con el resto de las heces se podrían hacer galletas de chocolate con chispas de café, o cosas de igual factura, para acompañar a la costosa bebida.

Esta noticia anuncia que podemos hacernos millonarios fácilmente. Lo primero que debemos hacer es atrapar el primer gato que encontremos (si usted está interesado le puedo vender uno de los tres gatos callejeros que se parquean frente a mi apartamento). Luego les damos dos sobres de paico revueltos con atún para sacar los rastros de ratones, pájaros y cucarachas que han ingeridos en los últimos días. A las veinticuatro horas se les da una nueva dosis de paico, pero esta vez diluida en agua para extraer los residuos de atún. Una vez el gato esté limpio se le deben dar dos kilos de café Kopi Luwak cada tres horas (si no lo hay le puede dar cualquier café pasilla que encuentre a la mano). Los primeros excrementos se deben botar porque aún sabrán al mefítico purgante. Pero la siguiente cosecha se recogerá y se empacará al vacío.

Si usted es de los que gusta experimentar puede asociarle al café aguardiente para hacer carajillos de la más alta estirpe; o si es de aquellos sofisticados puede mezclarle brandy al café. Si usted quiere, por otra parte, el sabor amargo del amaretto debe darle al gato 5 tazas de azúcar, 1/2 taza de brandy, 2 tazas de agua, 6 cucharaditas de extracto de almendra, 2 cucharaditas de extracto de vainilla, 3 tazas de vodka, cáscara de 1 limón,  1 y 1/2 cucharadita de gelatina sin sabor. Si el gato no lo liquida la mezcla usted podrá saborear el mejor café amaretto de la comarca. Puede, incluso, mezclarle el café con aluminio para hace una nueva variedad de café de olla. Las combinaciones están limitadas sólo por su imaginación.

No siendo más sólo me queda animarlo a que se aventure en la nueva empresa cafetera.

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