Archivo diario: abril 8, 2008

Titulo del Blog (Meme)

Buscando en Google Beta encontré un meme interesante en Nihon mon amour Este consiste en responder el siguiente interrogante: ¿Por qué mi blog se llama Con Vocación de Espina?

Este blog se llamó inicialmente Palabras al Viento, el cual era un nombre reciclado de un blog de poemas que abrí a finales del año 2006 y que dejé abandonado hasta comienzos de este año. En febrero quise conocer la plataforma de WordPress y decidí abrir una cuenta sólo para conocer las plantillas y los recursos de este lugar. A los pocos días resolví cambiarme a este sitio y abandonar el anterior. No quería llamar mi blog, por tercera vez, Palabras al Viento; revise, por lo tanto, todas las frases que me llegaran a la cabeza. A la media hora recordé unos versos del poema Domingo de Carranza que dicen más o menos: 

he comprendido cómo una palabra
de la materia azul de la espada
y con aguda vocación de espina
puede estar en la luz como una herida

El verso sonó perfecto como título del blog.

Ahora querido lector bloguero os invito a que me digáis ¿Por qué vuestro blog se llama así? 


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Nostalgias (Charlo)

Hoy después del almuerzo me senté a ver la mata que acompaña los gorjeos de los canarios en la soledad de las tardes. Noté que la flor de esta curiosa planta vive tan sólo un día. Hasta ese momento creí las flores de un día eran invención del desesperanzado Enrique Cadícamo.

Momentos después llegaron a mi mente los recuerdos lejanos de aquellos amores que gracias a su brevedad se esconden en los pliegues de la memoria.

La principal característica de los amores de marras es que son lo suficientemente cortos para no ser considerarlos algo serio, como es el caso del “cuento” o del “encarrete” (que son amores que tienen alguna trascendencia en nuestra vida). Los amores de un día siempre los traen el azar (o el destino) a nuestra puerta y el mismo azar (o el destino) se los lleva. No hay que esforzarse demasiado para alcanzarlos ni para deshacerse de ellos. Su relente se borra con la brisa de las horas sin mayor dificultad. Son, en suma, los que más se ajustan a este mundo amante del olvido.

Volviendo al tango de Cadícamo, me parece curioso que los elementos de los que habla esta hermosa canción sean justamente los contrarios al amor de un día. Me explico.

En primer lugar el autor dice:

Quiero emborrachar mi corazón
para olvidar un loco amor
que más que amor es un sufrir…

Los amores de marras no son un martirio, al contrario, son una delicia. No entiendo cómo se puede sufrir con un amor que dura un día: no hay que preocuparse por la familia de la otra parte; no hay que entablar conversaciones larguísimas sobre todas las estupideces que se le cruzan a uno por la cabeza; no hay que bailar los próximos viernes porque se obtuvo lo que se buscaba; no hay que decir mentiras (bueno, no tantas), etc.

El autor continúa diciendo:

Nostalgias
de escuchar su risa loca
y sentir junto a mi boca
como un fuego su respiración…

Cuál nostalgia? ¿Cuál risa loca? Lo que uno quiere, dos minutos después de abrir los ojos, es levantarse, vestirse y olvidar para siempre la cara de la suscrita (o del suscrito) y el tufo de ochenta octanos hijo del alcohol que posibilitó las circunstancias.   

El tango finaliza

Quiero emborrachar al corazón
para después poder brindar
por los fracasos del amor.

Creo que el amor de un día, más que un fracaso, es la victoria del amor liberal sobre el amor santurrón que pregonan las religiosas para vengar la soltería que las arrinconó en el margen de la acidez.

Para aquellos y aquellas lectoras que no hayan escuchado esta canción los dejo para que la escuchen en versión de Charlo.

 

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