Archivo diario: marzo 8, 2008

Raúl Reyes y su bomba atómica

Raúl Reyes no deja de sorprender ni después de muerto. El mundo se estremeció al saber que este nefando personaje pensaba detonar una bomba atómica en algún lugar de Colombia. Conociendo su capacidad de atacar en piyama aviones y helicópteros artillados lanzándoles cepillos de dientes y babuchas de conejitos, supongo que pondría el artefacto a los pies de la cama del excelentísimo presidente de la república o, en su defecto, en el tálamo de su brillante vicepresidente.

El uranio lo suministraría el nefando Semyon Yukovich Mogilevich, hombre de reconocida trayectoria criminal y de quien se presume que enlazó a las farc con los temibles miembros de Al-Qaeda [1]; los demás elementos del apocalíptico aparato se comprarían en las ferreterías en la calle séptima, debajo de la caracas. Una vez se hubiera acopiado los materiales, que al parecer es lo más difícil, el secretariado de las farc buscaría en google cómo hacer una bomba atómica, imprimiría las instrucciones, se las daría a Raúl y a sus secuaces para que ellos la construyeran y así poder conseguir su demoniaco plan.  


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Lucia (Joan Manuel Serrat)

Hay amores que nacen en las vecindades del desenfreno y su hálito es breve como silencio; otros nacen en las cordilleras de la adversidad y su fruto es dulce; hay amores que se generan en los entresijos de la distancia y su ondulación sobrevive a la hoguera del tiempo…

Estos amores, sin importar su origen, conducen evocaciones al margen de una fecha o guían comentarios en el viento del olvido. En mi caso una mujer con acento de río crecido me ha traído un recuerdo de un año de distancia y una canción que quiero compartir con ustedes y que, por supuesto, le dedico a ella.




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Feliz Día

La vemos reptando con resignación mineral por la oscuridad de la indiferencia sin queja alguna. Su labor, anónima para el resto de la humanidad, es espinosa como los abrojos. Los halagos por haber sacrificado su juventud, su salud y su felicidad los recibe, en el mejor de los casos, escritos en una tarjeta que tiene en su lomo unas flores pálidas como sus mejillas. Ella, no obstante este vejamen, continua lavando, sirviendo, acomodando la cochambre generada por sus hijos y su marido sin inmutarse. Cuando termina su jornada de limpieza se apresta a continuar su vida en alguna oficina con un salario menor al de sus compañeros varones. Ellos, de adehala, la miran con apatía si es la juventud y la belleza emigraron con la última hoja del otoño, o con lujuria si estas aún le acompañan en su transitar. Cuando llega la reciben las cuentas sin pagar, las tareas de los hijos y una montaña de platos por lavar…

No obstante que cualquier cosa que se diga o se haga será insuficiente para agradecer y conmemorar el esfuerzo que nuestras aguerridas compañeras hacen para sobrevivir en un mundo que las margina por ser mujeres y que les abolla los sueños que nacen en las orillas de la esperanza, lanzó estas palabras como un homenaje a las mujeres que todos los rincones de la tierra que luchan y sufren al ritmo de nuestra indolencia.

 

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