Mayo 11, 2008

Rosas y Reflexiones

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Hoy todos corren a servirles el desayuno a sus progenitoras, a invitarlas a almorzar y a lavar los platos sucios. Las calles, asimismo, se visten de rosas y los payasos se despelucan anunciando platos especiales en los restaurantes de barrio. Las mamás iluminan con sonrisa de halagadas centros comerciales y avenidas.Pero mañana, los que hoy llenan de regalos y de almuerzos a sus madres, no les importará excluir la petición de empleo de una madre soltera, o rechazar a una madre de cinco hijos en un préstamo. La razón de tal decisión: toda madre soltera pide muchos permisos o ninguna madre de cinco hijos tiene solvencia para pagar las cuotas del préstamo. ¿Dónde queda, entonces, el fervor y los valores que se supone alienta esta celebración? ¿O es que esta fecha sirve tan solo para decirle a la mamá: “yo te quiero un desayuno en la cama, un almuerzo fuera de la casa y la lavada de la loza en la tarde”? ¿Acaso las mamás de los demás no cuentan?

Este día debíamos, además de agasajar a nuestras madres, reflexionar sobre la situación de las mamás que mueren de hambre bajo un puente, o las que luchan a brazo partido para no dejar morir a sus hijos o las que, por una razón u otra, viven penurias de cualquier naturaleza. Lo malo es que se nos ha inculcado la noción que la fecha es para lisonjear a “nuestras madres”, acentuando aquel concepto de lo mío y los míos es lo único relevante (concepción opuesta al paradigma de lo suyo, lo de ustedes y, peor aún, lo nuestro, importa un pepino ya que vivimos para triunfar y nadie vence conviviendo o repartiendo sus ganancias)…

En fin; el post era para enviar, desde esta humilde esquina del universo virtual, a todas las madres que combaten contra la segregación, la miseria y la adversidad un abrazo y un ramo de rosas. 




Mayo 10, 2008

Carta al silencio de la noche (2)

Te pasa una y otra vez, y nunca aprendes: sigues mendigándole a la vida favores que no son más que abrojos y tinieblas. Ese es el leitmotiv, mi querida niña, de la tonada que escolta tus pasos cansados; lo sabes, ¡siempre lo has sabido!

Y ahora, cuando el tiempo te arquea la mirada, le pides a la vida que te permita vivir con aquel malandrín con el que acostumbras desnucar las horas muertas de la tarde. ¡Qué ingenuidad! Luego del trote forzoso de los mediodías de amor y de las tardes de sexo, encontrarás, con la boca abierta al sol, a aquel señor de manos afiladas y sonrisa aguda que ha amparado tus fracasos más pomposos. Y después, cuando sus manos encarcelen las tuyas en sus sarmentosos dedos, bajarás al río ancho a llorar los días en los que su amor emigraba con el sopor de la tarde.

Al final, cuando el tiempo ahogue tu último suspiro, entenderás que las pretensiones son espinas que apuñalan los dedos que las solicitan y que acarician las manos que las ignoran. Esa es la verdad, mi bella señora.


Mayo 9, 2008

Sobre Conquistas e Indiferencias

¿Les ha pasado que están convencidos que le gustan a cierta persona y cuando se lanzan a su conquista esta persona se vuelve más fría que un iceberg? ¿Por qué sucede tan extraña mutación?

Creo que en el caso de los hombres se debe a que el avance frontal de una mujer generalmente los asusta. Esto se debe, quizás, a la cultura machista: el hombre debe ser el que propone, el que conquista, el que avanza, etc. Si una mujer, por lo tanto, se va de frente el hombre se asusta porque no está programado para ser conquistado; el libreto se le descuaderna al primer cumplido de la mujer y las líneas se harán difusas en la primera salida; después de esto él no querrá volver a salir con ella porque estará más desorientado que una brújula en el polo norte. La pregunta sería, por lo tanto: ¿este modelo aplica para culturas no-machistas? No sé. De hecho no sé si existan culturas que no sean machistas. Sabemos que los países del tercer mundo son altamente machistas, pero no podemos olvidar que países desarrollados como Estados Unidos, España y Alemania son igualmente machistas.

En cuanto a las mujeres creo que ellas pierden interés por el hombre que se enamora en ellas. A una mujer, por alguna razón que no he logrado entender, no le parece atractivo un hombre que demuestre mucho interés en ella. Suena extraño, lo sé, pero es así. Si no me creen los insto a que hagan marcha atrás en el tiempo y enumeren cuántas mujeres que les han gustado muchísimo y les han correspondido. Supongo que el número debe ser cercano a cero, si acaso no es ese número.

Ahora, sin importar cuál es la razón, la pregunta sería ¿cómo remediar ese problema? En el caso de las mujeres creo que el problema se viene resolviendo lentamente gracias a la liberalización de las sociedades y la reevaluación del machismo. No está lejos el momento en el que será natural que una mujer conquiste en igualdad de condiciones con el hombre. En el otro caso, el de los hombres, lo único que se me ocurre es castigarlas con el látigo de la indiferencia, lo cual, lo sé perfectamente, es una completa estupidez. El problema de los hombres es, por lo tanto, es irresoluble.

Mayo 9, 2008

Secuelas del Informe Durex

Del resultado del informe_durex se concluye que son mejores los dedos que los hombres y que son mejores las mujeres que la mano. La combinación de mujeres y manos es, asimismo, más efectiva que la de hombres y dedos.

De lo anterior se deduce, por lo tanto, que los hombres en el sexo somos menos que accesorios y que las mujeres son más que necesarias…


Mayo 9, 2008

Mi Gran Sueño

Ayer la dulce Alicia me preguntó: Cuál ha sido el sueño más bonito que has tenido?”. Entre la maraña de sueños latentes y quimeras sin futuro creo que el más bonito que he tenido ha sido el que creció conmigo en la niñez, se fortaleció en los primeros semestres de universidad y que ahora está mutando en algo más cercano a la literatura: divulgador.

Obviamente no lo definí en mi niñez de esa manera. En la infancia yo decía que quería ser astrónomo como Carl Sagan. Lo que más me atraía de aquel señor, sin embargo, no era su versatilidad en la explicación de los fenómenos celestes sino el dominio que demostraba en todos los temas; eso lo ponía, ante los ojos de aquel niño, en el umbral de los superhéroes.

En la adolescencia el sueño giró a la monodisciplinariedad: la astronomía. Recuerdo la lectura apasionada de La Breve Historia del Tiempo de Stephen Hawking, Cosmos de Carl Sagan, los documentales de la cadena tres (ahora señal Colombia), y las visitas al planetario.

En la universidad me envicie a la lectura de libros de Física Teórica (algunos divulgativos y otros más técnicos). En el año 2001 dejé de lado estas aficiones para dedicarme a la lectura de novelas y de poesía.

En la actualidad, a pesar de parecer divergente de mi sueño central, el hecho de intentar escribir a diario es un reflejo del anhelo dominar la escritura para utilizarla en el futuro en la divulgación de ciencia, literatura, biología, ciencia ficción o cualquier campo del conocimiento.

Como puedes ver, mi querida Alicia, mi sueño dorado empezó con la astronomía y en este momento va por los senderos de la escritura.

Les dejo, para finalizar, con las inmortales palabras de Carl Sagan (al leerla pensé –quizás con insolencia - que mis pasos siempre han buscado los senderos del maestro)…


Mayo 7, 2008

Fritzl no es un monstruo

Josef Fritzl, el electricista austriaco que secuestró y violó repetidamente a su hija aseguró en la indagatoria: “no soy un monstruo” [1].

Hay que admitir que Josef pudo hacer cosas peores: pudo haberse lanzado a la presidencia y una vez en ella hacerse reelegir comprando votos con puestos; pudo, una vez en el poder, pelear con la rama judicial porque esta le encarcela a sus amigos; pudo, asimismo, formar partidos con todos los criminales que encontrara al paso; pudo calumniar a sus opositores sin ninguna prueba…

Sí, definitivamente, el señor Fritzl pudo hacer cosas peores; al fin y al cabo sólo le arruinó la vida a ocho personas y no a millones.



Mayo 7, 2008

Sobre la Feria del Libro, Naturalia y los Años Ochenta

 

naturalia.jpgEl lunes visite la Feria del Libro. Después de caminar lentamente por los pabellones encontré a una anciana sentada en un sofá que estaba contra las barandas de una escalera y, encima de él, había un letrero que decía “HJCK, El Mundo en Bogotá”. Después de escuchar el rumor del recuerdo baje la mirada para encontrarme, de nuevo, con la anciana que miraba el suelo.

Me acerqué al stand para buscar en la valiosa colección de la emisora los recitales de Eduardo Carranza. Mire durante unos minutos los Cd’s. Encontré algunos poemas de Carranza pero me atrajeron un poco más los del loco Jattin. Después de comprar el Cd de Jattin di media vuelta y me encontré de frente con el canapé y la octogenaria de mirada perdida. La observé detenidamente hasta que la nave del tiempo trajo a mi memoria el recuerdo de ella: era, nada más y nada menos, Gloria Valencia de Castaño.

Las olas de la evocación trajeron a mi mente los domingos en la noche viéndola hablar de animales salvajes en el inmortal “Naturalia”. De la mano de este recuerdo llegaron los domingos de desayunos con huevos pericos, los almuerzos en restaurante y el colofón en la cama de mis papás viendo el programa de marras. Al término de este programa el cosquilleo por la vecindad de la madrugada y los compromisos del odioso colegio. Esos eran, mis queridos lectores, mis domingos en los años 86 y 87.

Más de veinte años después los caminos del destino nos ponen un instante frente a frente: ella con el peso de los años curvándole la espalda, yo con el peso de la nostalgia doblándome el alma; Ella con la voz de terciopelo guardada en la oquedad de las reflexiones, yo con el silencio de la veneración en las comisuras de mis ojos. Quede viéndola durante diez segundos, luego di media vuelta y empecé a caminar. A los doce pasos voltee la cabeza para contemplar por última vez al niño acostado en la cama de sus papás oyendo la voz lanosa de Gloria Valencia de Castaño y contemplando animales corriendo por las praderas africanas…




Mayo 5, 2008

¿Qué pasará mañana? (José Luis Perales)

La tenue luz del alba asusta las tinieblas de una dilatada noche de pasión. Ella camina por la alcoba con la certeza del final. Él la ve con los ojos llenos de melancolía. Los dos entienden que han consumido todas las flores y todas las espinas de la pasión. Ella sabe que él ser ira con los primeras brizas de la mañana. Los interrogantes, entonces, afloran a los andamios de su corazón…





Mayo 5, 2008

¿Cómo decirte ahora? (Piero)

Hay momentos en los que queremos decirle a muestra amada cómo se encoge el corazón cuando su presencia se hace polvo; cómo su voz es sendero sobre el que nuestros pies se posan serenos. Hay días en los que queremos decirle que nuestra impaciencia es señuelo del verbo, o que sus doce kilos de ternura nos tallan en el pecho. Hay días, hay horas, en los que nuestras palabras se arrodillan ante el sentimiento y quedamos callados, como el cielo negro. Hay instantes, sin embargo, que el interrogante brota en compensación a este silencio…



Mayo 3, 2008

Reflexiones en torno al término de los actos

“De estas calles que ahondan el poniente,

una habrá (no sé cuál) que he recorrido

ya por última vez, indiferente

y sin adivinarlo, sometido”

Límites (Borges)

A las once de la mañana del sábado 3 de mayo de 2003 me despertaba de una borrachera bíblica. Los recuerdos, aunque tenues, danzaban en mi cabeza: la noche fría, la música y la mujer intentando apuñalarme. Me palpe el cuerpo; ni un rasguño.  Otra aventura sin desenlace fatal, pensé. Los intestinos lanzaban gruñidos amenazantes gracias a que había comido poco en los tres días que duró la bebeta.

Lo que no sospeché aquella mañana –plomiza al igual que esta- era que sería la última vez que tomaba. No había forma de saberlo: ninguna señal en el cielo o ningún animal realizando actos contra naturales. Nada. Todo fluía con normalidad.

Veintidós días después –domingo 25 de mayo- en mitad de una clase de cálculo vectorial, empecé a convulsionar violentamente. Luego vinieron hospitalizaciones, exámenes y el diagnóstico final: epilepsia post traumática; causa: malasia cortical en la región antero lateral de la circunvolución superior del lóbulo temporal izquierdo. El tratamiento un gramo diario de Fenitoína Sódica.

El neurólogo, el día del diagnostico, me miró a los ojos y me dijo: “vea; usted tiene problemas de alcoholismo; si decide tomarse la Fenitoína no puede volver a tomarse un trago en su vida. Puede, también, no tomar la droga, convulsionar de tres a ocho veces al día y seguir dándole al aguardiente. Las convulsiones en sí mismas no lo matarán; sentirá una disminución en su capacidades cognitivas, pero nada más. Lo peligroso es que tenga un ataque pasando una calle, nadando o manejando. Así es mi querido paciente que usted decide: no más trago y no más convulsiones o más trago y la posibilidad de morir en la calle”. Después de un ataque como el que me dio la respuesta era obvia: no más alcohol. Y así ha sido hasta ahora.

Hoy, por tanto, celebro 43848 horas sin beber. Sé que este número suena a alcohólico rehabilitado, pero no lo soy. Soy de la especie más rara alcohólico:el abstemio. Si me tomara un trago retornaría a las borracheras de tres días, con su algarabía, sus peligros y su consecuente epílogo, el guayabo emocional. Esa era mi vida hace unos años.

Pero eso no es lo que quería rescatar del evento. Lo que me parece interesante es aquella idea de no saber cuándo se hace algo por última vez, o cuándo, como decía Borges, se habrá visitado por última vez una calle. Quizás alguno de ustedes no volverá a leer nunca más en un computador; es probable, igualmente, que alguno de ustedes se esté fumando el último cigarrillo o se tome el último café. ¡¿No les parece horrible esa perspectiva?!

Aunque suene perverso es bastante factible que eso suceda. El último cigarrillo, por ejemplo, me lo fume a las ocho de la noche del primero de febrero del año pasado, en la carrera décima. Si hubiera sabido que era el último le hubiese hecho algún homenaje o lo hubiese fumado más lentamente; quizá tendría la colilla en una urna de vidrio. No sé. Pero simplemente lo fume, lo tire al piso y lo apague con el tacón del zapato. Allí quedó el egregio cigarrillo: pisado y sucio en la mitad de la basura.

Por ello les pido que disfruten el cigarrillo, el trago, la comida, lo que sea, como si fuera la última vez que lo hacen, porque quizás lo sea realmente.


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