Tengo la certeza que llegará el día en el que te sentaré en mis piernas y te daré las sombras que me esperan bajo la cama, aquel arpegio que evoca miradas perdidas en el horizonte, el rayito de sol que entra por las rendijas de mi alma -aquel por el que navega el polvo de mi melancolía- y este amor deformado por la costumbre de lanzarse desde los altos andamios de la esperanza; tú, en contraprestación, me entregarás los relámpagos que iluminan las tinieblas de tu pasado, la inabarcable sonrisa que te hace dueña de mis pensamientos, el acento de río crecido y aquella pasión –desenfrenada y arisca- que despeina prejuicios y embriaga todas las fibras de mi cuerpo…
Octubre 29, 2009...1:29 pm
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4 comentarios
Octubre 30, 2009 a las 12:05 pm
Qué hermosa certeza. Está llena de felicidad, por donde sea que se la mire.
Un abrazo.
Octubre 30, 2009 a las 7:45 pm
Muchísimas gracias!!!…
Es una certeza que está, en efecto, navegando en las aguas de la felicidad
Te envío un abrazo desde la fría, y no pocas veces lluviosa, Bogotá
Noviembre 2, 2009 a las 3:53 pm
Que ese rayito de sol risueño siga acompañandote…
Mix, saludos .
Noviembre 2, 2009 a las 7:44 pm
Que así sea!!!
Gracias por tu visita y por tu comentario!!!
Saludos desde la fría, y no pocas veces lluviosa, Bogotá