Septiembre 17, 2009...1:32 pm

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aurora1(Fuente de la Imagen)

A Marjorie; combustible de mis sueños, bálsamo de mis heridas…

Injusto pedirle al corazón que aguarde el arribo de otra alma, que, al igual que la propia, se seca de ansiedad; inaceptable es, asimismo, solicitarle al amor que extienda sus brazos para cubrir los lejanos cuerpos y arbitrario es, sin duda, pretender que una relación germine en los surcos de la esperanza si esta no se alimenta con la periódica caricia y el necesario beso. Y, sin embargo, le hemos exigido a nuestros corazones y cuerpos que esperen, sin importar la ausencia de certezas, la llegada de la dispuesta piel y del cabalgante corazón. Hemos requerido, como si la anterior insolencia no nos hubiese bastado, al convulso amor que hunda sus raíces en la yerma tierra y que eleve sus brotes al impasible cielo. Lo prodigioso, -y, por ello mismo, paradójico- es que es justamente el acopio de estas limitaciones quien ilumina, desde el horizonte, nuestro futuro…

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