Dedicado a Marjorie; la mujer que ilumina todos los rincones de mi corazón…
Se encontraron en mitad de la noche. Ella lo abrazo con deseo, él le correspondió con enmohecida ternura. Esa noche, no obstante que sólo los unían dos llamadas telefónicas y tres correos, ella se ovilló en su pecho en tanto que él hundió la nariz en su nuca. La mañana siguiente se amaron, primero con ternura y luego con ardor. Ella, poco después, se fue a trabajar; él se quedó contemplando las esquirlas de la pasión. En la noche él la esperaba con un plato de espaguetis y con el cuerpo ávido de su piel. Ella llegó con la sensualidad alborotada y con el corazón extraviado en los callejones de la curiosidad. Se besaron con dulzura y luego se miraron con la certeza que para ellos no existe otro destino que el del amor…












10 comentarios
Julio 26, 2009 a las 4:44 pm
Guauuu…arrancar desde las entrañas esos sentimientos , bien por Marj. FELICIDADES , mi caro Di.
Julio 26, 2009 a las 6:03 pm
Gracias dulce Mix por tus palabras y por tu vista.
Te envío desde la fría, y no pocas veces lluviosa Bogotá, un abrazo cálido
Julio 26, 2009 a las 7:06 pm
Me gustó, ésta mínima fue diferente a las demás, y aunque las otras han estado muy bien, ésta me agradó particularmente.
Un saludo.
Julio 26, 2009 a las 8:21 pm
Es distinta porque se escribió en un contexto afectivo diferente…
Me alegra, por otra parte, que esta mínima le haya gustado…
Gracias por la visita y por el comentario.
Saludos desde la fría Bogotá
Julio 27, 2009 a las 9:00 pm
Los spaguettis estaban deliciosos pero no tanto como las caricias en los pies o el amable gesto de abrigarme antes de dormir. . .
Julio 28, 2009 a las 11:55 pm
Diego, me alegro por usted y por ese particular sentimiento que le arroja a escribir. Felicitaciones.
Le cuento que sigue en pie la propuesta del artículo, le escribí a su correo hablándole al respecto.
Saludos desde -hoy sin adjetivos- Medellín.
Julio 29, 2009 a las 12:38 pm
Marjorie: olvidas el generoso ejercicio de ayudarte a bañar y hacerte desayuno cuando salías tarde a trabajar…
Te quiero mucho mi muñeca preciosa…
Julio 29, 2009 a las 12:40 pm
Tomaz: no sabe cuán feliz me siento de haber retornado a la olvidado sendero del amor…
En cuanto al artículo ya empecé a trabajar en él…
Saludos desde la Bogotá de siempre
Julio 30, 2009 a las 10:15 am
realmente te agradecía por la ayuda durante el baño: siempre es bueno contar con alguien, sobre todo en esos menesteres tan aburridos
Julio 30, 2009 a las 10:32 am
No hay nada que agradecer: lo hacía -y lo seguiré haciendo- con el mayor de los gustos… en estos días he reflexionado sobre algunas variantes que estoy seguro, serán de tu agrado.