(Imagen de Leandro Bueno)
(Capítulo anterior)
El perfume de Alexa se incrusta en las sábanas como un aguijón en la herida abierta. Miras las arrugas engendradas por el frenesí amoroso. Sonríes con ternura al tiempo que giras la cabeza hacia arriba. Contemplas la geografía del techo: las hondonadas, las sombras proyectadas por la luz del bombillo y [...]










