Cuando tu mano desciende del viento y se posa en mi mejilla con tu ternura de pétalo el tiempo deja de filtrarse por las hendiduras de este cuerpo que se hunde en la decrepitud y en la enfermedad…
Cuando tus caricias vagan por las praderas de mi piel al tiempo que mis dedos se hunden en la humedad de tu amor franco y abierto…
Cuando tus palabras abren portones extraviados en la oquedad de los prejuicios…
Cuando tu risa emerge de las costras de silencio que sobreviven a las conversaciones en la penumbra de mi cuarto…
Cuando tu ausencia me inclina a escribir estas cartas sin futuro ni destino palpo las dimensiones del amor y rasguño las piedras de tu abandono.










