Cuando era niño creía que nadie podría superar la guerra de las galaxias: las naves, los efectos especiales, el argumento, los actores, etc. Todos estaban seleccionados o producidos con la pulcritud y la precisión de un relojero.
Al pasar el tiempo mi gusto cinematográfico se desvió a senderos menos aparatosos, abandonando a su suerte el recuerdo [...]










