Hoy mi mirada se encontró con la tuya frente a la biblioteca. Tus palabras, formales como tu ciencia, indicaron que la ausencia del cielo te está arrugando la dulzura que escondes bajo aquella indiferencia de mangas raídas y ribetes amarillos. Lamenté mi incapacidad de atarte al verbo ambarino que me acompaña en las tardes lluviosas [...]










