Mayo 11, 2008...9:33 pm
Rosas y Reflexiones

Hoy todos corren a servirles el desayuno a sus progenitoras, a invitarlas a almorzar y a lavar los platos sucios. Las calles, asimismo, se visten de rosas y los payasos se despelucan anunciando platos especiales en los restaurantes de barrio. Las mamás iluminan con sonrisa de halagadas centros comerciales y avenidas.Pero mañana, los que hoy llenan de regalos y de almuerzos a sus madres, no les importará excluir la petición de empleo de una madre soltera, o rechazar a una madre de cinco hijos en un préstamo. La razón de tal decisión: toda madre soltera pide muchos permisos o ninguna madre de cinco hijos tiene solvencia para pagar las cuotas del préstamo. ¿Dónde queda, entonces, el fervor y los valores que se supone alienta esta celebración? ¿O es que esta fecha sirve tan solo para decirle a la mamá: “yo te quiero un desayuno en la cama, un almuerzo fuera de la casa y la lavada de la loza en la tarde”? ¿Acaso las mamás de los demás no cuentan?
Este día debíamos, además de agasajar a nuestras madres, reflexionar sobre la situación de las mamás que mueren de hambre bajo un puente, o las que luchan a brazo partido para no dejar morir a sus hijos o las que, por una razón u otra, viven penurias de cualquier naturaleza. Lo malo es que se nos ha inculcado la noción que la fecha es para lisonjear a “nuestras madres”, acentuando aquel concepto de lo mío y los míos es lo único relevante (concepción opuesta al paradigma de lo suyo, lo de ustedes y, peor aún, lo nuestro, importa un pepino ya que vivimos para triunfar y nadie vence conviviendo o repartiendo sus ganancias)…
En fin; el post era para enviar, desde esta humilde esquina del universo virtual, a todas las madres que combaten contra la segregación, la miseria y la adversidad un abrazo y un ramo de rosas.







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