Mayo 7, 2008...9:15 pm
Sobre la Feria del Libro, Naturalia y los Años Ochenta
El lunes visite la Feria del Libro. Después de caminar lentamente por los pabellones encontré a una anciana sentada en un sofá que estaba contra las barandas de una escalera y, encima de él, había un letrero que decía “HJCK, El Mundo en Bogotá”. Después de escuchar el rumor del recuerdo baje la mirada para encontrarme, de nuevo, con la anciana que miraba el suelo.
Me acerqué al stand para buscar en la valiosa colección de la emisora los recitales de Eduardo Carranza. Mire durante unos minutos los Cd’s. Encontré algunos poemas de Carranza pero me atrajeron un poco más los del loco Jattin. Después de comprar el Cd de Jattin di media vuelta y me encontré de frente con el canapé y la octogenaria de mirada perdida. La observé detenidamente hasta que la nave del tiempo trajo a mi memoria el recuerdo de ella: era, nada más y nada menos, Gloria Valencia de Castaño.
Las olas de la evocación trajeron a mi mente los domingos en la noche viéndola hablar de animales salvajes en el inmortal “Naturalia”. De la mano de este recuerdo llegaron los domingos de desayunos con huevos pericos, los almuerzos en restaurante y el colofón en la cama de mis papás viendo el programa de marras. Al término de este programa el cosquilleo por la vecindad de la madrugada y los compromisos del odioso colegio. Esos eran, mis queridos lectores, mis domingos en los años 86 y 87.
Más de veinte años después los caminos del destino nos ponen un instante frente a frente: ella con el peso de los años curvándole la espalda, yo con el peso de la nostalgia doblándome el alma; Ella con la voz de terciopelo guardada en la oquedad de las reflexiones, yo con el silencio de la veneración en las comisuras de mis ojos. Quede viéndola durante diez segundos, luego di media vuelta y empecé a caminar. A los doce pasos voltee la cabeza para contemplar por última vez al niño acostado en la cama de sus papás oyendo la voz lanosa de Gloria Valencia de Castaño y contemplando animales corriendo por las praderas africanas…







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