Venía pensando en el bus sobre el ocaso del tiempo. Después de unos minutos de reflexión concluí que los sueños no son los únicos que se desploman: el sexo, con toda su irreverencia, también dobla la testa al paso de los años.
Si no me creen piensen cómo ha cambiado su conducta sexual.
Antes uno complementaba el sexo con Rock a todo volumen en el carro que le prestaba el papá; ahora pone música Barroca o, si uno se siente impetuoso, coloca la quinta sinfonía de Mahler. Ahora se hace el amor bajo la luz de velas; antes se hacía en la oscuridad del garaje o en las penumbras de un parque. Ahora se adereza el sexo con vino importado, antes se aliñaba la fajina con Moscato Passito. Ahora no podemos hacer el amor si no hay debajo sábanas de seda o, si se es un poco lobo, de satín; antes se colocaba hojas de cuaderno, de periódico, o simplemente se echaba sobre el piso sin importarle la arrastrada. Las sábanas ahora deben oler a perfume de sándalo; antes, si se estaba en tierra caliente, se ambientaba el sexo con perfume de sandalia. Ahora, cuando termina el sexo, uno mira a su pareja a los ojos y le dice: “bañémonos juntos”; antes uno la miraba a los ojos y le decía con voz entrecortada: “páseme un pañuelo”.
Como ven el sexo, al igual que las quimeras juveniles, empieza a ajustarse a la norma.









3 comentarios
Abril 30, 2008 a las 11:12 am
A eso le llamo crecer…menos mal nos hacemos viejos y aprendemos del verdadero placer de estar en otras pieles!!! menos mal aprendemos lo que es el disfrutar
Abril 30, 2008 a las 3:24 pm
Toyita, en asuntos de sexo los conceptos son bastante relativos. Para algunos las fresas, Mahler y las sábanas de seda son estimulantes; para otros, por el contrario, lo incitante son dos paquetes de chitos, los eructos de un par de borrachos y una hoja de periódico puesta sobre el pastizal. Esto, vuelvo a decir, es relativo.
Ahora, la madurez incide positivamente en la obtención de placer. Eso es innegable. La cuestión es encontrar la pareja que se ajuste a nuestros gustos y que esté interesada en recorrer los meandros de la concupiscencia sin freno ni tasa.
Gracias por tu visita y por tu comentario
Abril 30, 2008 a las 4:11 pm
Yo de nuevo Toyita. En primer lugar no sabía que eras Colombiana: bienvenida a este lugar 100% colombiano. En segundo lugar, y con respecto a la discusión, hoy Salió en el tiempo un estudio que “encontró que esa insatisfacción se incrementa con los años por una menor frecuencia sexual y por relaciones de larga duración” [1] .
Un abrazo desde la fría Bogotá