Hay amores que nacen en las vecindades del desenfreno y su hálito es breve como silencio; otros nacen en las cordilleras de la adversidad y su fruto es dulce; hay amores que se generan en los entresijos de la distancia y su ondulación sobrevive a la hoguera del tiempo…
Estos amores, sin importar su origen, conducen evocaciones al margen de una fecha o guían comentarios en el viento del olvido. En mi caso una mujer con acento de río crecido me ha traído un recuerdo de un año de distancia y una canción que quiero compartir con ustedes y que, por supuesto, le dedico a ella.









2 comentarios
Septiembre 24, 2008 a las 9:53 pm
esta lindo lo q escribist.un beso.lucia
Septiembre 25, 2008 a las 8:16 pm
Gracias por el elogio Lucia; eres muy amable.
Te invito a que sigas visitando el blog.
Un abrazo desde la fría Bogotá.