Lo vemos caminar sin que las ataduras le muerdan el paso o lo vemos dormir bajo la sombra de algún árbol. El perro callejero, como apunta Alberto en su canción, es dueño de sí mismo, al igual que el aire es amo de su vibración; transitan la soledad de los humanos sin concesiones ni atropellos; protagonista de puertas francas o, quizás, de atracos ingenuos; el perro callejero invariablemente traerá la ternura enredada en el hocico y su presencia siempre será regocijante… Sea estas sencillas palabras y esta canción un homenaje a este nómada de la ternura…











2 comentarios
Marzo 12, 2008 a las 4:28 pm
Lindo el video, linda la canción, aunque bastante triste.
Los perritos son excelentes compañeros, no entiendo como hay gente que puede abandonarlos o descuidarlos.
Saludos
Marzo 12, 2008 a las 5:52 pm
Claro que está la otra cara de la moneda: la libertad irrestricta que tienen los perros en la calle no se compara a la incomodidad a la que se someten en los pequeños apartamentos (no sé cómo son los apartamentos de allá pero los de acá son de 50 metros cuadrados).
Un abrazo